Maluma ya no es el mismo Maluma de hace dos años. Esa es la frase que se llevó esta semana en una entrevista exclusiva con Al Rojo Vivo de Telemundo, donde el cantante paisa se sentó frente a las cámaras y soltó, casi sin pensarlo, una de las confesiones más fuertes de su carrera reciente: «Estoy estrenando un corazón nuevo».
La conversación se grabó hace pocos días en Miami y se transmitió el miércoles 21 de mayo. Y aunque el motivo oficial era promocionar su más reciente disco, lo que terminó pasando fue otra cosa. Fueron varios minutos de un Maluma distinto. Más callado por momentos. Más reflexivo. Y, sobre todo, más honesto con su salud mental que en cualquier entrevista anterior. Una de las primeras veces que un artista latino de su tamaño habla de un episodio de ansiedad sin filtros, sin marketing, sin tratar de venderlo como inspiración.
El paisa, de 32 años, contó que pasó por un momento de mucha presión interna en los últimos meses. «Tuve un episodio fuerte. Sentí que el cuerpo me decía que parara», confesó. No dio fechas exactas ni dramatizó la escena. Pero le contó al público algo que hasta hace poco era impensable: que detrás de las giras, de los Grammy y de las portadas, hay un ser humano que también se quiebra. Y que se cansa.
El segundo bebé es un varón
Esta semana, en la misma entrevista y en una publicación posterior en sus redes, Maluma confirmó la noticia que sus seguidores venían adivinando desde el Día de las Madres. El segundo hijo que espera con Susana Gómez es un niño. Va a llegar, según los cálculos no oficiales, para finales de 2026 o comienzos del 2027. Y va a convertir a Paris, su primera hija nacida en marzo del 2024, en hermana mayor.
El anuncio del embarazo se dio el 10 de mayo, Día de las Madres. Maluma publicó en su cuenta de Instagram una foto en blanco y negro donde él y Paris, de dos años, besaban la pancita de Susana. Sin texto. Solo un emoji de corazón azul. Los fans interpretaron el detalle del color como pista. Esta semana, el propio cantante lo confirmó: azul porque va a ser varón.
«¿Me debería casar?»
Otra de las preguntas que le hicieron en la entrevista era de las que más circulaban en redes. ¿Se va a casar con Susana? La respuesta de Maluma tuvo dos partes y vale la pena dejarlas tal cual:
Primero, una sonrisa larga. Después, la respuesta: «¿Me debería casar? La verdad es que ya estoy casado por dentro. Susana es mi esposa, mi compañera, la mamá de mis hijos. Si va a haber una boda con vestido blanco y todo el rollo, no lo sé todavía».
Vale la pena anotarlo porque a comienzos de este año, varios medios reportaron que Maluma y Susana ya se habían casado en una ceremonia privada. El cantante nunca lo confirmó del todo. Y la respuesta de esta semana parece confirmar que efectivamente hay un compromiso firme, pero la boda pública todavía está por llegar. Si llega.
El cambio de Maluma: del «Don Juan» al papá presente
Para entender por qué esta entrevista pesó tanto, hay que mirar de dónde viene Maluma. Hace menos de cinco años, el paisa era el rey del reguetón con un personaje claro: el galán, el seductor, el «Don Juan» que daba nombre a su gira mundial del 2023. Sus letras hablaban de mujeres, de fiestas, de noches sin fin. Su imagen pública estaba construida sobre la fantasía de la libertad masculina absoluta.
Y entonces llegó Paris. Y todo cambió.
Desde que la niña nació en marzo del 2024, Maluma ha venido bajando los decibeles de su personaje público. Sus letras viraron hacia lo personal. Sus redes sociales mostraron más cocina y menos discoteca. Sus entrevistas dejaron espacio para hablar de su mamá Marlli, de su esposa, de su hija. Y este 2026, con el segundo bebé en camino, la transformación se siente completa.
En su entrevista con Al Rojo Vivo, el cantante lo puso en sus propias palabras: «Antes vivía para mí. Hoy vivo para los míos. Eso suena cliché, pero cuando uno lo vive, se entiende». Y agregó algo que a muchos hombres latinoamericanos les puede resultar extraño escuchar de un artista urbano: «Aprendí a llorar. Antes no podía. Hoy lloro y no me da pena».
La salud mental, el tema del que nadie quería hablar
El punto más delicado de la entrevista vino cuando Maluma habló específicamente del episodio de ansiedad. No dio muchos detalles para no entrar en lo médico, pero sí lo suficiente para que se entendiera: «Una noche sentí que no podía respirar bien. Me asusté. Pensé que era algo del corazón. Resultó que era el estrés acumulado». Le siguió un tratamiento, terapia, ajustes en su rutina. Y un descanso forzoso que probablemente la mayoría del público no notó.
Eso es lo que cambió en su vida. Eso es «el corazón nuevo» del que habla. No es metáfora poética. Es la conciencia, dura y real, de que si no se cuida, no llega a viejo.
En un mundo del entretenimiento donde los artistas latinos casi nunca hablan de salud mental, donde admitir un ataque de ansiedad puede ser visto como debilidad, donde se prefiere postear fotos sonriendo a contar la verdad, lo que hizo Maluma esta semana es una jugada importante. Porque le habla, sin querer, a millones de jóvenes hispanos que están pasando exactamente por lo mismo, sin saber cómo nombrarlo.
Lo que viene
Maluma sigue de gira con la presentación de su más reciente disco. Tiene fechas confirmadas en estadios de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa para los próximos meses. Pero por primera vez en años, el cantante dejó entrever que el ritmo no va a ser el mismo. «Ya no acepto todo lo que me ofrecen. Aprendí a decir que no», confesó.
Su segundo hijo va a nacer probablemente antes de Navidad. Paris, su hija mayor, ya empieza a entender que viene un hermanito. Susana Gómez, la arquitecta que sigue siendo la persona más privada del entorno del cantante, continúa manejando su negocio de joyería Sileo y, según lo que se vio en la foto del Día de las Madres, va por la mitad del embarazo.
Y Maluma, mientras tanto, está aprendiendo a ser otro Maluma. Uno que se permite llorar, que se permite cansarse, que se permite no estar bien todos los días. Uno que, en sus propias palabras, estrena corazón cada mañana.
Esa, también, es una manera de seguir cantando.























