¿Quién fue el verdadero «Señor de los Cielos»? La historia real detrás de Aurelio Casillas

Aurelio Casillas es ficción, pero está inspirado en un narco de verdad: Amado Carrillo Fuentes. Su vida, y sobre todo su muerte, son tan increíbles que en muchos puntos superan a la serie.

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El Señor de los Cielos | Foto: Cortesía Telemundo
El Señor de los Cielos | Foto: Cortesía Telemundo

Mientras la audiencia sigue esta semana el último vuelo de Aurelio Casillas en la temporada final de El Señor de los Cielos, vale la pena recordar algo que muchos fanáticos preguntan: ¿todo esto se lo inventaron, o hubo un hombre de verdad detrás? La respuesta es que sí, existió.

Aurelio Casillas es un personaje de ficción, pero su historia viene directamente de la de un narcotraficante real llamado Amado Carrillo Fuentes. Y su vida fue tan intensa como la del capo que vemos en pantalla, con un final que, hasta el día de hoy, nadie ha logrado explicar del todo.

El hombre detrás de Aurelio Casillas

Amado Carrillo Fuentes nació en Sinaloa, México, en diciembre de 1956. Sobrino de Ernesto Fonseca Carrillo, «Don Neto», uno de los fundadores del viejo Cártel de Guadalajara, aprendió el oficio desde adentro. Con el tiempo se convirtió en el líder del Cártel de Juárez, cargo que, según las crónicas, aseguró tras ordenar el asesinato de su propio jefe a comienzos de los años 90.

A diferencia de otros capos de su época, Carrillo se movía con un perfil bajo. Nada de excentricidades públicas ni de guerras ruidosas si podía evitarlas. Esa discreción, precisamente, fue una de las claves de su ascenso, y de por qué llegó tan lejos sin caer.

Por qué le decían «El Señor de los Cielos»

El apodo no es un invento de guionistas. Amado Carrillo se ganó el nombre de «El Señor de los Cielos» por su enorme flota de aviones. La DEA calculaba que llegó a tener al menos treinta aeronaves, incluidos jets Boeing 727 a los que les quitaba los asientos y el fuselaje interior para llenarlos de cocaína. Con esa flota transportaba toneladas de droga desde Sudamérica hasta México y Estados Unidos.

Su poder creció tanto que, tras la muerte de Pablo Escobar, Carrillo se convirtió en el principal proveedor de cocaína para el mercado estadounidense. Las autoridades estadounidenses llegaron a estimar que su organización manejaba cerca del 60 por ciento de la cocaína colombiana que entraba a ese país por México. Se calcula que amasó una fortuna de unos 25.000 millones de dólares. La DEA lo describió como el narcotraficante más poderoso de su era.

La cirugía que lo cambió todo

Aquí está el detalle que conecta de forma más directa con la serie. Uno de los recursos más famosos de El Señor de los Cielos es que Aurelio se cambia el rostro para fingir su muerte y despistar a sus enemigos. Pues bien, eso salió de la vida real.

Con las autoridades de México y Estados Unidos cada vez más cerca, en julio de 1997 Amado Carrillo tomó una decisión desesperada: cambiarse la cara. El 3 de julio ingresó, bajo un nombre falso, al Hospital Santa Mónica, en la exclusiva zona de Polanco, en Ciudad de México, para someterse a una liposucción y a una cirugía facial que lo volviera irreconocible. La operación se extendió por horas. Y algo salió terriblemente mal. El capo murió durante la intervención. Según la autopsia oficial, la causa fue una complicación respiratoria provocada por los medicamentos anestésicos.

Un misterio que sigue sin resolverse

Pero la historia no termina ahí, y por eso sigue fascinando. La muerte de Amado Carrillo nunca quedó del todo clara. El cuerpo que mostraron estaba tan hinchado y deformado por la cirugía que costó identificarlo, y hubo quienes aseguraron que se trataba de un doble. La DEA confirmó el deceso a los pocos días, pero sin ofrecer pruebas públicas contundentes.

A eso se sumó un episodio escalofriante: cuatro meses después, los médicos que participaron en la operación aparecieron torturados y asesinados, metidos en tambos rellenos de cemento. Con los años surgieron todo tipo de teorías. Que su muerte fue en realidad un asesinato planeado por un cártel rival. Que nunca murió y escapó con otra identidad. Que vive en Argentina o Chile. Incluso que se acogió a un programa de testigos protegidos. Sin pruebas de ADN públicas, el misterio sigue abierto casi tres décadas después.

Dónde termina la realidad y empieza la ficción

Conviene aclararlo para no confundir: El Señor de los Cielos está inspirada en Amado Carrillo, pero no es su biografía. Hay muchas diferencias, personajes y tramas inventadas, y una buena dosis de licencia dramática. Aurelio Casillas es su propio personaje.

Aun así, la coincidencia más poderosa está a la vista, y hoy más que nunca. En esta temporada final, la serie arranca con Aurelio «resucitando», regresando de entre los muertos cuando todos lo daban por perdido. Es, curiosamente, la misma pregunta que ronda al verdadero Señor de los Cielos desde 1997: ¿de verdad murió, o simplemente logró desaparecer? El personaje de ficción se niega a morir, y resulta que el hombre real tampoco termina de hacerlo, al menos en la imaginación de la gente. Quizás por eso su historia sigue volando alto, temporada tras temporada, casi treinta años después de aquella noche en el quirófano.

La décima y última temporada de El Señor de los Cielos ya está al aire: se transmite de lunes a viernes a las 9pm/8c por Telemundo, y cada capítulo queda disponible en la aplicación de Telemundo y en Peacock. Y si quieres repasar toda la historia de Aurelio Casillas antes del gran final, las nueve temporadas anteriores están gratis en las plataformas de la cadena.