El 14 de julio más raro de Francia: un desfile, un minuto de silencio y una semifinal

Hoy el país celebra la toma de la Bastilla, llora a los 86 muertos de Niza y juega el pase a la final del Mundial. Todo en la misma fecha. Y este año, en buena parte del territorio, ni siquiera habrá fuegos artificiales.

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Atardecer en París | Foto: Wikimedia Commons
Atardecer en París | Foto: Wikimedia Commons

Hay días que se cargan de significados hasta que ya no caben más. Hoy es uno de esos días en Francia.

El 14 de julio es la fiesta nacional francesa. Se conmemora la toma de la Bastilla, aquel 14 de julio de 1789 en que una multitud armada rodeó una fortaleza medieval para hacerse con la pólvora que guardaba dentro, y terminó, sin saberlo, empezando la Revolución Francesa. Es la fecha en que Francia se cuenta a sí misma su propio origen.

Y este año, encima, cae el mismo día en que la selección francesa se juega el pase a la final del Mundial contra España.

Suena a guion perfecto. Pero la historia real es bastante más complicada que eso.

Lo que pasó en los Campos Elíseos esta mañana

La jornada arrancó como arranca siempre: con el desfile militar por la avenida de los Campos Elíseos, entre el Arco del Triunfo y la plaza de la Concordia.

Solo que este fue un desfile de récord. Casi 6.700 soldados a pie, 98 aviones, 31 helicópteros y 315 vehículos. Nunca habían desfilado tantos militares en esa avenida por la fiesta nacional. Fue, además, el último 14 de julio de Emmanuel Macron como presidente, y quiso que se notara.

En la tribuna de honor estaba el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, como invitado. Y hubo un contingente español abriendo la parada: veintiún militares de las Fuerzas Armadas de España, que ensayaron una semana para eso. Curioso detalle: unas horas antes de que los dos países se enfrentaran en la cancha, marchaban juntos por París.

Para todo el operativo del día, Francia desplegó 70.000 agentes de seguridad en el país, 5.000 solo en la capital.

El minuto de silencio antes del partido

Y aquí está la parte que casi nadie está contando, y sin la cual esta fecha no se entiende.

El 14 de julio de 2016, hace exactamente diez años, la ciudad de Niza celebraba la fiesta nacional con un espectáculo de fuegos artificiales frente al mar. Cuando la multitud salía del evento, un camión embistió contra la gente. Murieron 86 personas. Más de 400 quedaron heridas.

Por eso, hoy, antes de que ruede el balón en la semifinal, Macron dispuso que se guarde un minuto de silencio en memoria de las víctimas. Y tras el desfile de París, el presidente viajó a Niza para rendirles homenaje.

Es decir: en la misma jornada, Francia va a celebrar su nacimiento como nación, va a callarse un minuto por sus muertos, y va a jugarse una final del Mundial.

Pocos países cargan tanto en veinticuatro horas.

El año sin fuegos artificiales

Hay otro detalle que le da a este 14 de julio un aire particular, casi simbólico.

Francia atraviesa una ola de calor, la tercera del año, y un incendio forestal avanza en las afueras de París. Ante el riesgo de nuevos focos, las autoridades prohibieron los fuegos artificiales en varias zonas del país.

O sea: el país que inventó las noches de pólvora del 14 de julio va a pasar buena parte de esta noche sin ellas.

Y ahí queda la pregunta que flota en el aire francés: si La Bleus ganan esta tarde en Dallas, ¿de dónde va a salir la celebración?

Lo que se juega Francia esta tarde

Deportivamente, el contexto también pesa. Francia viene de ganar el Mundial de 2018 y de perder la final de 2022 contra Argentina, en aquel partido que muchos consideran el mejor de la historia. Volver a una final sería cerrar un ciclo.

El partido contra España se juega en Dallas. Y en Francia, decenas de miles de personas que llenaron las calles de París por la fiesta nacional van a pasar, sin escalas, del desfile a la pantalla.

Un día que lo tiene todo

Al final, hay algo muy humano en todo esto, y es lo que hace que valga la pena contarlo.

Los países, como las personas, no viven un solo sentimiento a la vez. Francia va a celebrar hoy una revolución que empezó con violencia. Va a recordar a 86 muertos que cayeron en una noche que era de fiesta. Va a sacar tanques y aviones a la calle. Y va a rezar, si se puede decir así, por un gol.

Todo el mismo día. Todo la misma bandera.

Si Francia gana esta tarde, va a ser una de esas noches que quedan en la memoria de un país, con o sin fuegos artificiales. Y si pierde, el 14 de julio seguirá siendo el 14 de julio, que ya es bastante.

Porque la fecha, en el fondo, nunca fue del fútbol. El fútbol solo se metió, este año, en la fiesta.