Los hijos de Aurelio Casillas: quién es quién, y por qué solo quedan dos vivos

Siete hijos, cinco mujeres, cinco entierros. Esta es la guía completa de la descendencia del capo, y la cuenta más brutal de toda la serie.

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Carmen Aub es Rutila | Foto cortesía Telemundo
Carmen Aub es Rutila | Foto cortesía Telemundo

Atención: esta nota contiene detalles de las diez temporadas, incluida la actual.

Diez temporadas nos han contado la historia de un hombre que levantó un imperio. Pero si uno se sienta a sacar la cuenta, aparece otra historia debajo. Una que nadie narra en voz alta, y que es mucho peor: la de un padre que ha ido enterrando a sus hijos, uno por uno.

Son siete. Con cinco mujeres distintas. Y hoy, después de la muerte de Ismael en el arranque de esta temporada final, solo quedan dos respirando.

Aquí va la guía, para que no te pierdas.

Los tres de Ximena Letrán

Ximena Letrán (Ximena Herrera) fue el primer gran amor de Aurelio. También fue la madre de sus tres hijos mayores. Ninguno de los tres tuvo una vida fácil, y solo uno sigue vivo.

Heriberto (Ruy Senderos) era el primogénito, el que llevaba el peso del apellido. Aurelio lo metió al negocio, y el negocio se lo comió: murió en la segunda temporada, abatido en un operativo policial. Ximena nunca se lo perdonó. Muerto.

Rutila (Carmen Aub) es otra cosa. Es la hija más cercana al capo y, al mismo tiempo, la que más ha pagado por serlo. Vio a los hombres de su padre matar a su mamá. Enterró a su hermana. Y enterró también a su propio hijo, Humberto, asesinado en un asalto en Nueva York, precisamente en el lugar al que se había mudado para escapar de la violencia. Ahí está el chiste cruel de su vida: no hay dónde esconderse cuando el apellido te persigue. Sigue viva, más dura y más rota que nunca.

Luz Marina, o Luzma para todos, fue la menor de los tres. La interpretó primero Gala Montes. Murió en la octava temporada, en un ataque con fentanilo, durante el funeral de su abuela. Ni siquiera en un velorio la familia estaba a salvo. Muerta.

El hijo de Mónica Robles

Isidro (Gabriel Bonilla) es el más joven de la camada, y el fruto de la relación de Aurelio con Mónica Robles, el amor imposible de su vida.

Su historia tiene un detalle que dice mucho: cuando Mónica murió, quien terminó criándolo, casi como una madre, fue Rutila. Su propia hermana. Apareció en la tercera temporada, se perdió un rato, y volvió al elenco en la octava. Sigue vivo.

El hijo que apareció porque hacía falta un riñón

Y ahora, la que quizás sea la historia más reveladora de todo el personaje.

Ismael (Iván Arana) es hijo de Aurelio y de Tata Guerra. Pero fíjate cómo apareció en la vida de su papá. En la cuarta temporada, Aurelio estaba enfermo. Necesitaba un trasplante de riñón y ningún familiar era compatible. Entonces se puso a rebuscar entre sus viejas amantes, a ver si por ahí le salía un hijo perdido que le sirviera de donante.

Así encontró a Ismael. No lo buscó por amor. Lo buscó porque necesitaba un órgano.

Con el tiempo se hicieron inseparables, hasta que el muchacho se le rebeló en la novena. Y en el primer capítulo de esta última temporada, lo mataron. Los fanáticos todavía no lo perdonan. Deja una hija, Aguasanta.

Los que no duraron ni una temporada

En esa misma búsqueda desesperada de un donante, Aurelio se topó con más hijos de los que sabía que tenía. Ninguno duró mucho.

Nicandro (Diego de Tovar), hijo de Connie Limón, apareció en la cuarta temporada y murió en esa misma temporada. Apenas le alcanzó el tiempo para existir.

Nazareno, hijo de Amalia Ramírez, llegó también en la cuarta y cayó en la quinta. Estaba casado con Carmen, que después formó familia con Ismael. Sí, con su propio cuñado, que además era su cuñado y hermano del muerto. En esta serie hasta los árboles genealógicos son un campo minado.

Cinco de siete

Pongámoslo junto, porque así es como pega:

Muertos: Heriberto, Luzma, Nicandro, Nazareno e Ismael. Vivos: Rutila e Isidro.

Cinco hijos enterrados. Y aquí está lo que de verdad importa: en casi todos los casos, la causa de muerte lleva el mismo apellido. Heriberto murió porque su papá lo metió al negocio. Luzma cayó en un ataque dirigido contra la familia. Ismael murió en una guerra que su padre nunca supo apagar.

Ninguno se murió por decisiones propias. Se murieron por las de él.

Y ni los nietos zafaron.

Un imperio sin nadie a quien dejárselo

Telemundo ya soltó la carta: en esta temporada, Aurelio va a traicionar a los suyos y eso va a tumbar su imperio. Suena a giro final, a bombazo de guion.

Pero mira la lista otra vez. El derrumbe no empieza ahora. Lleva diez temporadas ocurriendo, funeral tras funeral, mientras nosotros mirábamos las balaceras.

Aurelio Casillas se pasó una década armando una dinastía. Lo que nunca entendió es que la estaba matando en el camino, casi siempre sin querer y siempre por lo mismo: porque jamás supo poner a su familia por delante del negocio.

Al final le queda una hija que lo quiere y lo odia con la misma fuerza, y un muchacho al que crió su hermana. Ese es todo el imperio que va a poder heredar.

Levantó un reino. Nunca pudo levantar una familia.