El Señor de los Cielos: la última temporada ya está al aire y Rafael Amaya ya prepara lo que sigue junto a Emma Coronel

Tras 13 años y cerca de 800 episodios, la serie más longeva de la televisión en español transmite su décima y última temporada. Rafael Amaya cierra el ciclo por todo lo alto y ya prepara su próximo golpe: una serie sobre El Chapo producida junto a Emma Coronel.

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El Señor de los Cielos | Foto: Cortesía Telemundo
El Señor de los Cielos | Foto: Cortesía Telemundo

Se acabó lo que se daba, y esta vez va en serio. La décima temporada de El Señor de los Cielos, que se estrenó el pasado 7 de julio por Telemundo, es oficialmente la última. Después de 13 años, diez temporadas y alrededor de 800 episodios, la serie que redefinió la televisión en español desde 2013 le está contando al público el capítulo final de Aurelio Casillas. Y su protagonista no deja espacio para la duda: «Es como si hubiera corrido un maratón de diez años», le dijo Rafael Amaya a EFE. «Estos diez años han sido un doctorado.»

La despedida llega, además, con Aurelio en modo clásico. La temporada arranca con el capo reapareciendo tras desaparecer del radar de su propio clan, decidido a recuperar su imperio y vengar a su familia, mientras los que creyeron poder ocupar su lugar descubren que el señor de los cielos no cede la estafeta. Amaya lo resume sin rodeos: la esencia no cambia —la familia, la lógica, la traición, la ambición—, lo que cambia son las circunstancias, ahora más extremas que nunca. Y hay un detalle simbólico que marca este cierre: por primera vez en la franquicia, Amaya no solo protagoniza sino que firma como productor ejecutivo. El personaje que lo hizo famoso termina, literalmente, en sus manos.

El regreso que pidió el público, capítulo a capítulo

Para entender el peso de este final hay que recordar cómo llegamos aquí. En 2024, tras la novena temporada, Amaya anunció el cierre de su ciclo con Telemundo y la cadena apostó por Dinastía Casillas, un spin-off que funcionó bien… con un asterisco enorme: mientras la gente lo veía, pedía a diario el regreso de Aurelio. El propio actor confesó que la presión de los fans fue «realmente abrumadora», en el mejor sentido. Telemundo escuchó, Amaya volvió, y esta décima temporada es la respuesta directa a ese reclamo. Pocas series pueden decir que su final existe porque la audiencia lo exigió.

El legado tampoco necesita mucha argumentación. El Señor de los Cielos no fue una serie más: consolidó el auge de las narcoseries, instaló el formato de la súper serie en el prime time hispano y se convirtió en la producción con guion más longeva y exitosa de la televisión en español, con un Emmy en la vitrina. Toda una generación de televisión —para bien y para quienes critican el género— se explica a partir de ella.

Lo que Amaya prepara después (y aquí está la bomba)

Pero el dato más jugoso de esta despedida no es la despedida. Es lo que viene. Amaya reveló a EFE que lleva tres años desarrollando una serie sobre Joaquín «El Chapo» Guzmán contada desde la perspectiva de su esposa, la exreina de belleza Emma Coronel. Y no se trata de una historia «inspirada en»: Coronel será productora ejecutiva junto a Amaya, a través de Amaya Productions y Zero Gravity Management. El actor lo justifica con la fórmula de la casa: «El Señor de los Cielos se caracteriza por agarrar cosas que están pasando en el país y ficcionarlas. Y esto es lo mismo, nada más que en esta ocasión los personajes están vivos.»

Léanlo de nuevo: la esposa del narcotraficante más famoso del mundo, coproduciendo la serie sobre su propio matrimonio. El debate ético que eso va a abrir —¿quién tiene derecho a contar esa historia y a lucrar con ella?— promete ser tan intenso como cualquier temporada de Aurelio. Pero en términos de televisión, hay que reconocerle a Amaya el instinto: encontró la única historia del género que puede hacer más ruido que la que está cerrando.

Mientras tanto, la última temporada avanza noche a noche por Telemundo. Aurelio Casillas, el personaje que sobrevivió a todo durante 13 años, finalmente se enfrenta al único enemigo que no puede sobornar ni eliminar: el final. Habrá que verlo caer, o salirse con la suya una última vez.