La historia detrás de «august»: cómo Taylor Swift convirtió un mes entero en propiedad de los corazones rotos

Cada 1 de agosto, sin campaña ni aniversario que lo justifique, una canción de 2020 vuelve a las tendencias globales como si acabara de salir. Detrás del ritual hay un triángulo amoroso inventado durante la pandemia, un personaje que Taylor Swift se negó a tratar como villana y una lección sobre por qué algunas canciones se vuelven fechas.

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Taylor Swift | Foto: CarlaVanWagoner / Shutterstock.com
Taylor Swift | Foto: CarlaVanWagoner / Shutterstock.com

Mariah Carey es dueña de diciembre. Nadie lo discute: llega el frío y «All I Want for Christmas Is You» regresa a las listas como si tuviera contrato renovable. Lo que casi nadie vio venir es que Taylor Swift construiría el fenómeno equivalente en pleno verano, sin villancico, sin sencillo oficial y sin video musical.

Este fin de semana volvió a pasar, como pasa cada año desde 2020: arrancó agosto y «august» se instaló otra vez en las tendencias de Spotify, TikTok e Instagram, empujada por millones de personas que la reproducen y la comparten como quien cumple una cita.

La prensa musical ya la compara directamente con el efecto navideño de Mariah, y la comparación aguanta: es la canción estacional de una estación que no tenía canción. Para entender cómo una pista que ni siquiera fue sencillo terminó siendo dueña de un mes, hay que volver al verano más raro de todos.

Un triángulo inventado en cuarentena

En julio de 2020, con el mundo encerrado, Taylor Swift soltó por sorpresa folklore, un disco escrito y grabado a distancia que cambió las confesiones autobiográficas de siempre por algo nuevo en su catálogo: ficción pura. Ella misma lo advirtió en la presentación del álbum, explicando que las líneas entre fantasía y realidad se difuminaban hasta volverse casi imperceptibles.

Dentro de ese universo inventado plantó su experimento más comentado: el triángulo amoroso adolescente, una misma historia contada tres veces desde tres bocas distintas. En «cardigan» habla Betty, la novia engañada que recuerda con los años. En «betty» habla James, el muchacho que pide perdón por la traición. Y en «august», la octava pista del disco, habla la tercera en discordia: la chica del verano, la que tuvo el romance sabiendo que él tenía dueña, la que en los créditos de cualquier otra historia sería simplemente «la otra».

La canción se grabó como se hizo todo folklore: en pedazos y a kilómetros. Jack Antonoff, su productor, contó en las sesiones especiales del disco que trabajó desde Nueva York mientras la ingeniera Laura Sisk registraba la voz de Swift en otra parte. De esa distancia forzada salió, paradójicamente, la canción más calurosa y física del álbum, un torbellino de nostalgia veraniega que suena a manejar sin rumbo con las ventanas abajo.

Augustine, la villana que no era villana

El personaje ni siquiera tenía nombre en la letra. Fue la propia Swift quien lo bautizó después, en el documental Folklore: The Long Pond Studio Sessions de Disney+, donde explicó que la protagonista se llama Augustine, «la chica de agosto». Y ahí mismo hizo lo que convirtió la canción en algo más grande que una pista de relleno: la defendió. Swift describió a Augustine como una joven que aparenta ser la mala del cuento pero que en realidad es profundamente sensible, que se enamoró de verdad de James y que fingía que no le importaba porque eso es lo que se espera que hagan las chicas. Lo que vivieron, dijo la cantante, fue algo real.

Esa decisión narrativa es el corazón de todo el fenómeno. La cultura pop lleva un siglo escribiendo a «la otra» como amenaza, como trofeo o como castigo, y Swift le escribió en cambio un monólogo interior con dignidad completa: una muchacha que entregó un verano entero a alguien que nunca fue suyo, y que carga esa pérdida sin derecho al duelo, porque el mundo no reparte pésames para relaciones que oficialmente no existieron. Millones de personas se reconocieron en ese lugar exacto. Los casi-amores, las relaciones que no alcanzaron nombre, los veranos que se fueron con alguien que eligió a otra persona: todo eso encontró himno, y los himnos de sentimientos universales no caducan.

De canción a fecha en el calendario

El resto lo hizo la coincidencia más rentable del pop reciente: la canción se llama como un mes, y los meses vuelven todos los años. Cada 1 de agosto, los fans convirtieron la reproducción en ritual y las redes en tablón de confesiones, compartiendo el tema junto a sus propias historias de amores fugaces.

La cultura audiovisual ayudó a cimentarlo: el tráiler de The Summer I Turned Pretty, la serie del triángulo amoroso juvenil por excelencia, la usó como banda sonora, sellando la asociación entre la canción y ese género completo de emociones adolescentes. Las teorías de fans mantienen viva la conversación año tras año, como la que sostiene que Augustine era mayor que James porque es ella quien maneja el auto en la historia. Y todo esto alrededor de una canción que Swift solo ha interpretado en vivo una vez fuera de sus giras, en un popurrí de los Grammy de 2021.

Hoy «august» es una de las pistas más reproducidas de folklore pese a no haber sido nunca sencillo, y su regreso anual funciona ya como reloj cultural: si está en tendencias, empezó agosto. Este año el ritual se cumplió puntual incluso en el verano en que su autora acaparó titulares por su boda, lo que dice algo hermoso del fenómeno: ya no depende de ella. La canción se independizó de su creadora, como se independizan los estándares.

Y quizás esa sea la verdadera historia detrás de «august»: que Taylor Swift, la compositora más autobiográfica de su generación, logró su hazaña más duradera el día que escribió sobre alguien que no existe. Augustine no es real, pero cada agosto millones de personas le prestan sus recuerdos para que lo sea un rato. Pocos personajes de ficción pueden presumir semejante vida.