Sebas Bárcenas dejó en su primer disco la voz que tenía a los 16 años: «El tema transmite como suena» [ENTREVISTA]

El día que salió «De la Zona 5 para el mundo», el cantautor guatemalteco se sentó con Mauricio Ginestra para hablar de un piano que entró a última hora, de una canción que grabó desde la batería y de por qué las canciones que escribió llorando son las que más le gustan a la gente.

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Sebas Bárcenas | Foto: MARGOT Agency
Sebas Bárcenas | Foto: MARGOT Agency

Lo primero que se escucha en el primer álbum de Sebas Bárcenas es un piano. No hay voz, no hay ritmo, solo el instrumento durante unos segundos antes de que arranque «Fuiste para mí». Cuando popticular.com le dice que ese piano fue lo que nos atrapó del disco, Sebas se ríe y confiesa algo que no está en ningún comunicado: ‘Ese tema salió a última hora en el álbum. Fue como decisión de última hora, y me encanta a mí también.’

La conversación es del mismo día en que el disco llegó a las plataformas. Y esa decisión de último minuto abre un álbum que tardó siete años en existir.

«De la Zona 5 para el mundo» son trece canciones que Sebas escribió entre los 16 y los 23 años. Trece canciones de un muchacho que empezó en la batería a los cuatro, pasó a la guitarra a los siete, se hizo viral en TikTok a los 19 con «La canción que llora» y se convirtió en el primer artista guatemalteco en firmar con Sony Music Centroamérica. Hoy tiene un millón de seguidores en TikTok, casi 200.000 oyentes mensuales en Spotify y una nominación a Premios Juventud como Nueva Generación Masculina. Y hasta ahora no tenía un álbum.

La razón la da él: ‘Yo he sido muy selectivo con las canciones que han salido. Con el equipo hemos sido muy selectivos con cada tema que viene, porque trato de buscar ese factor de que los temas tengan más allá de que solo sean lindos. Que sean temas que de verdad conmuevan.’

El disco se llama como el sector de Ciudad de Guatemala donde creció y donde todavía vive su familia. Le preguntamos a qué suena la Zona 5 cuando cierra los ojos. Sebas no duda: ‘Suena a «Juro que mañana te olvido». Si quieren saber cómo se vive en la Zona 5, es esa canción. Es una canción caótica, loquísima.’ Y enseguida se corrige, por si acaso: ‘No por decir que sea solo un lugar caótico. Me refiero a que el mood de la canción va mucho con la Zona 5.’

«Juro que mañana te olvido» es la cuarta pista, y es también la que rompe la regla de cómo escribe. Sebas ama la guitarra. ‘Yo crecí escuchando mucho a John Mayer y por lo mismo me enamoré de la guitarra. Pero no tengo reglas para empezar una canción. Si tengo la guitarra y me fluye algo lindo, se fue con guitarra.’ Esta no. ‘Yo le grabé las baterías a esa canción, y siento que partió mucho de esas baterías, porque fue lo que le dio vida al tema.’

Quisimos saber cuál es la canción más desnuda del disco, y también, como era de esperarse, volvió a la misma: ‘Empieza con unos acordes bien jazzy, empieza chill, y luego revienta con un rock and roll pop, y luego se va como a un hip hop, y luego cambia a un reggae, y luego cambia a un R&B. Es una canción que musicalmente hablando es una locura.’

La segunda canción, «Psicosis», es la más vieja que tiene: la escribió hace siete años, cuando tenía 16. Al armar el disco decidió no regrabarla. ‘Decidí dejarle las mismas voces de cuando tenía esa edad, porque al final el tema transmite como suena, y dije bueno, tiene que quedar así.’ Al resto le dio lo que él llama una remasterizada, ‘unos retoques y cositas nuevas para que suene siempre fresco, pero tienen toda la esencia’. En medio, siete años en los que aprendió a producir su propia música. ‘A mí me gusta mucho producir, y en el paso de todos estos años me he involucrado muchísimo en aprender a producir bien, en ser yo quien haga la música de mi proyecto.’

Sus letristas de cabecera son Canserbero, Mac Miller y Arjona. De Arjona cita una línea que no entiende cómo se le ocurrió a alguien: la de los pingüinos en la cama. Cuando le devolvimos la pregunta, cuál es la línea de su disco de la que está más orgulloso, Sebas se toma un segundo y la recita entera. Es el arranque de «Fuiste para mí», la canción del piano de última hora: ‘Fuiste para mí como un shot de cafeína, mi inyección de dopamina, de mi sangre la insulina. Fuiste para mí, de mi barco el velero, del cigarro el cenicero, el te amo más sincero.’ Y remata: ‘Ese corito es algo muy real. Ha sido de las líricas que más me ha gustado escribir.’

Esa palabra, real, vuelve una y otra vez en la conversación. Para Sebas es un criterio de calidad. ‘Para mí lo más importante de la música es que sea real.’ Y explica de dónde sale: ‘La mayoría de mi música es música dramática, o música de desahogo. Para mí la música ha sido terapia. Las canciones en donde yo he llorado haciéndolas, que han sido muy terapéuticas, son las canciones que más le han gustado a la gente.’ Ahí tomó una decisión que hoy define el proyecto: ‘Cuando empecé a ver ese factor dije ok, más allá de enfocarme en solo hacer música, tengo que enfocarme en seguir dejando que la música me guíe y sea mi terapia por el resto de mi vida.’

El comunicado del disco da los ejemplos: «Hoy te vi» la escribió minutos después de cruzarse con una ex; «K debo hacer» habla de lo que le costó elegir la carrera por encima de una relación; «Nada es igual», el focus track, es sobre la culpa de seguir adelante.

Sebas es hijo de Tavo Bárcenas, uno de los pioneros del rock guatemalteco, así que quisimos conocer qué le debe a esa escena, la respuesta explica por qué se llama como se llama: ‘Por eso decidí dejar mi nombre con el apellido. Antes de firmar, antes de adentrarme más en esta carrera, dije quiero llevar el apellido, porque creo que es un apellido que merece seguir teniendo legado.’ Y piensa en los que vienen: ‘No solo es mi generación y la gente que me está escuchando, sino una generación que viene detrás que ya tiene la vara alta.’

La última pregunta es la más simple: qué representa la música para él. La respuesta dura tres frases. ‘La música para mí representa la vida. Todo, todo, todo. Representa ese momento en donde sentía que no tenía nada, pero siempre estuvo alguien. Ese alguien ha sido la música.’

En la portada aparece frente a un quiosco de la Zona 5 con la mano abierta, los cinco dedos hacia la cámara. Al fondo, apoyada en la baranda, hay una guitarra. La batería y el piano no salen en la foto, pero están en el disco.

«De la Zona 5 para el mundo» está disponible en todas las plataformas. La entrevista completa está en el canal de YouTube de Popticular y la puedes ver aquí: