Murió Daveigh Chase a los 35 años: el final trágico de la niña que en un año fue Lilo, Chihiro y Samara

La actriz, una de las voces más reconocidas del cine infantil de los años dos mil y simultáneamente una de las caras más aterradoras del terror moderno, falleció por complicaciones derivadas de una meningitis.

0
141
Daveigh Chase | Foto: Cortesía Youtube / Daveigh Chase - wikimedia commons
Daveigh Chase | Foto: Cortesía Youtube / Daveigh Chase - wikimedia commons

Daveigh Chase murió en la noche del martes 16 de junio de 2026 en un hospital de Los Ángeles, a los 35 años. La noticia la confirmó su novio, Roy Hernandez, al portal estadounidense TMZ durante la madrugada de este miércoles 17 de junio.

Otros medios internacionales, entre ellos Deadline, La Nación, Infobae, Milenio y Spoiler, recogieron y ampliaron la información a lo largo de las primeras horas del día. La causa oficial fue una meningitis que derivó en una infección sanguínea, un cuadro séptico y el colapso progresivo de sus órganos. Daveigh había sido internada a principios de junio por desnutrición, según el mismo TMZ.

Para los que crecimos viendo cine en los años dos mil, el nombre Daveigh Chase puede no sonar inmediatamente familiar. Pero su voz y su rostro están grabados en la memoria visual de toda una generación.

Tres papeles, todos del año 2002, la convirtieron en una de las figuras infantiles más versátiles del cine norteamericano de principios de siglo: fue la voz original de Lilo Pelekai en Lilo & Stitch de Disney, la voz en inglés de Chihiro Ogino en El Viaje de Chihiro de Hayao Miyazaki, y la aterradora Samara Morgan en El aro. Tres papeles. Un solo año. Tres marcas culturales completamente distintas. Lo que muy pocas actrices, de cualquier edad, han logrado en toda una carrera.

Hoy, mientras millones de hispanos en Estados Unidos y Latinoamérica todavía procesamos su muerte, conviene contar la historia completa con calma y con respeto. Porque hay dos historias paralelas que se cruzan dolorosamente esta semana. Y vale la pena anotar las dos.

Lo que pasó la última semana

Antes de mirar atrás, vamos a lo concreto. Daveigh Chase fue ingresada en un hospital de Los Ángeles a principios de junio por un cuadro de desnutrición, según reportó TMZ con base en información directa de su pareja. Una vez hospitalizada, desarrolló una meningitis, que es una infección o inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. La meningitis es una condición seria pero tratable cuando se detecta a tiempo. En el caso de Daveigh, derivó en una infección sanguínea generalizada (septicemia) que provocó el fallo progresivo de sus órganos.

Apenas hace pocos días, su novio Roy Hernandez creó una campaña de GoFundMe para ayudar a cubrir los gastos médicos. En el mensaje original de la campaña, Hernandez escribió: «Daveigh fue diagnosticada con meningitis y varias infecciones sanguíneas graves. Su estado se ha vuelto crítico, y los médicos me han dicho que puede que no le quede mucho tiempo». Esa publicación es de esta misma semana. Daveigh no sobrevivió al fin de semana. Murió la noche del martes.

Después del fallecimiento, Hernandez declaró a TMZ que «la infección en la sangre causó problemas sépticos y provocó que su cuerpo se apagara». El mismo medio reportó también que la actriz tuvo una «infancia difícil» en medio del estrellato y que, en años posteriores, se distanció definitivamente de su familia. Eso, mirado con perspectiva, dice mucho sobre lo que viene a continuación.

El año 2002: la perfecta tormenta del talento infantil

Hagamos memoria. Daveigh Chase nació el 24 de julio de 1990 en Las Vegas, Nevada. Empezó a actuar profesionalmente alrededor de los 9 años. Su primer papel importante fue en Donnie Darko (2001), donde interpretó a Samantha Darko, la hermanita del personaje protagónico de Jake Gyllenhaal. La película, hoy considerada de culto, le abrió las puertas de Hollywood.

Pero fue 2002 el año que la inmortalizó. Y conviene anotar lo que pasó en ese año, porque es casi imposible de imaginar para una sola actriz infantil. A los 12 años, Daveigh Chase protagonizó tres proyectos enormes en géneros completamente distintos:

Primero, fue la voz original de Lilo Pelekai en Lilo & Stitch de Disney. La niña hawaiana solitaria, hermana de Nani, que adoptaba al extraterrestre azul Stitch convencida de que era un perro. La película, dirigida por Chris Sanders y Dean DeBlois, fue una de las animaciones más originales y queridas del Disney de la era post-Renacimiento. Recaudó 273 millones de dólares en taquilla mundial y se convirtió en un clásico instantáneo para toda una generación de niños.

Segundo, fue la voz en inglés de Chihiro Ogino en El Viaje de Chihiro de Hayao Miyazaki. Disney distribuyó la versión doblada al inglés de la obra maestra del Studio Ghibli en Estados Unidos. Daveigh dio voz a la pequeña Chihiro durante toda la película. El Viaje de Chihiro ganó el Premio Óscar a Mejor Película Animada en 2003. Es, hasta hoy, considerada una de las películas animadas más importantes de la historia del cine.

Tercero, interpretó a Samara Morgan en El aro (The Ring), el remake estadounidense del clásico de terror japonés Ringu dirigido por Gore Verbinski. Su personaje, la niña espectral que salía de los televisores con el pelo lacio cubriéndole la cara, se convirtió instantáneamente en uno de los íconos más perturbadores del cine de terror de los dos mil. El papel le valió el MTV Movie Award a Mejor Villana en 2003, en una categoría donde competían actores adultos consagrados. Tenía 12 años.

Pensemos por un momento la magnitud de lo que estamos describiendo. En un solo año, una niña de 12 años fue la voz infantil más reconocible de Disney, la voz infantil de la película animada que ganaría el Óscar, y el rostro infantil más aterrador del cine de horror de la década. Es una proeza actoral que nunca volverá a repetirse en esos términos.

Big Love y la transición que no terminó bien

Después de su explosión de 2002, Daveigh siguió trabajando consistentemente durante varios años. Retomó el papel de Lilo en la serie animada Lilo & Stitch (2003-2006) de Disney Channel. Participó en producciones como Beethoven’s 5th (2003) y películas independientes. En 2005 volvió como Samara en El aro 2, aunque solo en imágenes de archivo.

Pero el papel más significativo de su transición a actriz adulta llegó en 2006, cuando fue casteada como Rhonda Volmer en Big Love, la serie de HBO sobre una familia mormona polígama y fundamentalista. Su personaje era el de una novia adolescente forzada dentro de una secta polígama. Participó en 32 episodios a lo largo de cinco temporadas, entre 2006 y 2011. Para muchos críticos, su interpretación de Rhonda fue una de las más perturbadoras y memorables de toda la serie.

En 2009 volvió al universo de Donnie Darko con S. Darko, la secuela protagonizada por ella misma como una Samantha Darko ya adolescente. En 2016, a los 26 años, filmó su última película en pantalla: Jack Goes Home, un drama independiente de terror psicológico. Después de eso, no volvió a aparecer en ningún proyecto de cine ni de televisión. Una década entera de silencio profesional.

Lo que pasó entre 2017 y 2018

La caída pública de Daveigh comenzó en noviembre de 2017. Ese mes fue arrestada por circular con un automóvil robado. Pocos días después, la policía de Los Ángeles la interrogó en relación con la muerte de un hombre que había sido encontrado abandonado afuera de un hospital de la ciudad, según reportes del medio estadounidense The Blast. Daveigh había estado con esa persona horas antes de su fallecimiento. Nunca fue formalmente acusada en ese caso, pero la investigación dejó una mancha pública grande sobre su nombre.

En agosto de 2018, fue arrestada de nuevo, esta vez por posesión de drogas. En noviembre de ese mismo año, fue oficialmente acusada de dos cargos de posesión de sustancias controladas, ambos delitos menores. Para entonces, su actividad en redes sociales ya había cesado por completo. Su Instagram, que durante años había mostrado una vida pública aparentemente normal, dejó de actualizarse hacia noviembre de 2017.

A partir de ese momento, Daveigh Chase desapareció de la vida pública. Sin proyectos. Sin entrevistas. Sin apariciones en redes. Nada. Durante casi diez años. Hasta esta semana, cuando su novio publicó el GoFundMe pidiendo ayuda para los gastos del hospital.

La ironía cultural más cruel: mientras Disney facturaba mil millones

Y aquí viene el dato que merece párrafo propio. Porque es una de las ironías más amargas del Hollywood contemporáneo, y conviene anotarla con honestidad periodística.

En mayo de 2025, Disney estrenó el remake en imagen real de Lilo & Stitch. La película, dirigida por Dean Fleischer Camp y protagonizada por la niña hawaiana Maia Kealoha en su debut cinematográfico, recaudó más de mil millones de dólares en taquilla mundial. Es uno de los remakes en imagen real más exitosos de Disney en toda su historia, solo superado por El Rey León (2019) y La Bella y la Bestia (2017). Disney generó, solo en 2024, más de 2.600 millones de dólares en ventas de productos relacionados con la franquicia Lilo & Stitch. Una secuela ya está confirmada.

Daveigh Chase, la actriz que originalmente le dio voz a Lilo y construyó la conexión emocional que permitió que la franquicia siguiera siendo rentable veintitrés años después, no participó del remake. Disney no la incluyó en ninguna forma. Su nombre apenas se menciona en la documentación promocional. Mientras la película que ella ayudó a inmortalizar generaba mil millones de dólares en taquilla, ella moría desnutrida en un hospital de Los Ángeles, con su novio pidiendo dinero por GoFundMe para cubrir los gastos médicos.

Eso, mirado con calma, dice algo profundo sobre cómo funciona la industria del entretenimiento infantil en Estados Unidos. No estamos sugiriendo que Disney tenía obligación legal de incluirla. Estamos diciendo que hay un patrón cultural sistemático en Hollywood: las niñas actrices que generan miles de millones para los estudios cuando son pequeñas, terminan abandonadas a su suerte cuando crecen. Y nadie se hace responsable.

Los nombres de la lista son largos y conocidos: Drew Barrymore. Macaulay Culkin. Lindsay Lohan. Amanda Bynes. Bobby Driscoll (el niño que prestó voz a Peter Pan en 1953 y murió a los 31 años, abandonado en un edificio en ruinas en Nueva York). Heather O’Rourke. Brad Renfro. Daveigh Chase ahora se suma a esa lista demasiado larga de niños actores que generaron fortunas para los estudios y a los que después nadie cuidó.

Lo que dice esta historia sobre la industria

Conviene anotar también lo siguiente. En 2026, después de décadas de denuncias documentadas, después de movimientos como #MeToo y de iniciativas legales como las leyes Coogan que supuestamente protegen a niños actores, sigue siendo posible que una de las actrices infantiles más exitosas del siglo XXI muera por desnutrición en un hospital de Los Ángeles a los 35 años. Sigue siendo posible que su pareja tenga que pedir dinero por internet para pagar los gastos médicos. Sigue siendo posible que ningún estudio que se enriqueció con su trabajo dijera nada durante los diez años que estuvo desaparecida.

La pregunta incómoda que esta muerte deja flotando es simple: ¿quién es responsable de las niñas y niños actores cuando dejan de ser rentables? La respuesta, mirada con calma, es nadie. Los padres a veces sí, a veces no. Los managers desaparecen cuando se acaban los contratos. Los estudios firman cheques y se olvidan. El sistema completo está diseñado para extraer valor durante la infancia y deshacerse de las personas cuando crecen.

Y eso, mirado en perspectiva, es exactamente lo que documentales como Quiet on Set (sobre Nickelodeon) o The Last Showgirl han venido denunciando hace años. Es exactamente la conversación que el documental Reality Check de Tyra Banks abrió este año sobre las modelos jóvenes en America’s Next Top Model. Es una conversación que la cultura mainstream todavía no quiere tener completa. Y, conviene anotar, mientras no la tengamos, vamos a seguir viendo muertes como la de Daveigh Chase cada cierto tiempo.

Cómo recordarla

Hay una tentación, en momentos así, de definir a una persona por sus peores años. Daveigh tuvo problemas. Eso es cierto. Tuvo arrestos. Tuvo adicciones. Tuvo una vida pública complicada después de su éxito temprano. Todo eso es real y no se puede ocultar.

Pero también es cierto otra cosa. Daveigh Chase fue una niña actriz extraordinariamente talentosa que en un solo año de su vida dio voz a tres de los personajes más memorables del cine de los dos mil. La Lilo que generaciones de niños abrazaron como propia. La Chihiro que ganó el Óscar para Studio Ghibli. La Samara que aterrorizó a millones. Esas tres interpretaciones, mirada con perspectiva, son su verdadero legado.

Y, vale la pena anotar al cierre, ese legado es enorme. Probablemente más grande de lo que ella misma alcanzó a reconocer mientras vivía. Porque Lilo & Stitch sigue siendo, hoy, una franquicia de mil millones de dólares anuales. Porque El Viaje de Chihiro sigue siendo, hoy, una de las películas animadas más vistas del siglo XXI. Porque la imagen de Samara saliendo del televisor sigue siendo, hoy, uno de los íconos más reconocibles del terror moderno.

Daveigh Chase, mirado con calma, marcó la cultura pop de varias generaciones. Su trabajo va a seguir viéndose durante décadas. Su voz va a seguir sonando en pantallas de niños que ni siquiera saben quién era. Eso, también, es una forma de inmortalidad.

A los millones de hispanos que crecimos viendo Lilo & Stitch en sábados de televisión por cable, viendo El Viaje de Chihiro en clases de cine, escondiéndonos detrás del sofá durante El aro: esta noticia duele de manera específica. Porque parte de nuestra infancia y juventud está atada a las interpretaciones de esa niña de Las Vegas que en 2002, con apenas 12 años, le puso voz, cuerpo y mirada a algunos de los personajes más memorables del cine de los dos mil.

Daveigh Chase tenía 35 años. Iba a cumplir 36 el próximo 24 de julio. No llegó a hacerlo. Murió de meningitis. Hospitalizada por desnutrición. Con una campaña de GoFundMe activa para pagar sus tratamientos. En un país que la había usado como niña y olvidado como adulta.

Descansa en paz, Daveigh. Gracias por Lilo. Gracias por Chihiro. Gracias por Samara. Y perdón, en nombre de una industria que prometió cuidarte y no lo hizo.

A su familia, a su novio Roy Hernandez, a todos los que la conocieron y la quisieron: el abrazo más grande desde Doral, Florida, en esta mañana del miércoles que amaneció con una noticia que nadie quería escuchar.

Y, mirado con calma, una pregunta para todos los que nos enteramos de su muerte hoy: ¿cuántas Daveigh Chase más vamos a tener que velar antes de que la conversación cambie de verdad? La respuesta, lamentablemente, sigue siendo la misma de siempre. Demasiadas.