Perez Hilton fue hospitalizado tras una transmisión en TikTok: quién es y cómo llegó hasta aquí

Las autoridades de Miami-Dade confirmaron que respondieron a su casa la noche del martes y que fue trasladado a un hospital. Esto es lo confirmado, y el recorrido de veinte años que explica por qué anoche estaba mirando medio internet.

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Perez Hilton | Foto: Shutterstock
Perez Hilton | Foto: Shutterstock

Empiezo por lo único que importa esta mañana. Perez Hilton está vivo, está en un hospital y está recibiendo atención médica. Lo confirmó la Oficina del Alguacil de Miami-Dade.

Todo lo demás que sigue es contexto.

Lo que está confirmado

La noche del martes 4 de agosto, la oficina del alguacil recibió varias llamadas de personas que estaban viendo una transmisión en vivo en TikTok y se alarmaron. Los agentes localizaron la casa, en el área de Miami, y él estaba solo adentro. Hablaron con familiares que llegaron al lugar.

El comunicado oficial explica algo que vale la pena entender. Cuando alguien atraviesa una crisis de salud mental, el protocolo no es entrar: es ganar tiempo y distancia para poder hablar. Por eso los agentes recibieron la orden de replegarse tácticamente mientras seguían vigilando. Poco después lo trasladó Miami-Dade Fire Rescue a un hospital. La unidad de respuesta en crisis y profesionales de salud mental se quedaron acompañando a la familia.

Su representación, Golden Artists Entertainment, dijo esa misma noche que no habían logrado contactarlo, que su prioridad era su salud y la de su familia, y que no iban a especular hasta tener información confirmada. Pidieron respeto a su privacidad.

TikTok bajó la transmisión.

Por qué aquí no vas a ver el video

Está en todas partes. En X, en TikTok, reposteado, en capturas, en cuentas que lo narraron en vivo como si fuera un episodio. Ya lo viste o te va a llegar hoy.

En Popticular no lo vamos a publicar. Ni el video, ni una captura, ni un enlace, ni una descripción de lo que se ve. No es un asunto de reglas de plataforma. Es que la persona que aparece ahí no dio permiso, estaba en el peor momento de su vida y no tiene forma de recuperar ese material.

Hay algo más, y es de salud pública. La evidencia sobre exposición a contenido de autolesión es bastante consistente: verlo y compartirlo hace daño a gente que ya está frágil, aunque quien lo comparta lo haga preocupado. Compartirlo no ayuda a nadie.

Si te llega, repórtalo y bórralo. Perez Hilton tiene tres hijos que algún día van a poder buscar esto en internet.

Quién es Mario Lavandeira

Perez Hilton se llama Mario Armando Lavandeira Jr., tiene 48 años, nació en Miami de padres cubanos y estudió teatro en NYU. Quería ser actor. No le salió.

Lo que sí le salió fue un blog que abrió en 2004 y que al principio se llamaba PageSixSixSix.com, un chiste sobre la columna de chismes del New York Post. El Post lo amenazó legalmente y él lo rebautizó con el nombre que todos conocemos.

Su método era agarrar fotos de paparazzi y dibujarles encima. Apodos crueles. Y sacar del clóset a gente que no quería salir. Lance Bass es el caso que siempre se cita, pero hubo más.

Entre 2005 y 2010 ese blog fue el centro de gravedad del chisme en inglés. Todavía no existía la palabra influencer y él ya lo era.

Los momentos en que se rompió

Junio de 2009, Toronto. Después de los MuchMusic Video Awards, Hilton se enfrentó con will.i.am y terminó llamándolo con un insulto homofóbico. Lo admitió él mismo. Un miembro del equipo de los Black Eyed Peas fue acusado de agredirlo esa noche. Días más tarde se disculpó en público y escribió que esa palabra no volvería a salir de su boca.

Octubre de 2010. Venía una racha de suicidios de adolescentes gay que habían sido acosados, entre ellos Tyler Clementi. Hilton fue al programa de Ellen DeGeneres y prometió parar. Dijo que lo estaban llamando hipócrita y matón, y que quería ser parte de la solución. Prometió no más apodos, no más burlas a los hijos de las celebridades, no más sacar gente del clóset.

Cumplió a medias. Eso también hay que decirlo.

Años después le contó a la BBC que lo que más lamentaba era haberle puesto apodos horribles a la gente y, sobre todo, haber sido cruel con los hijos de los famosos. Que ya no creía que estuviera bien sacar a nadie del clóset.

En 2021 salió el documental sobre Britney Spears y medio mundo volvió a mirar cómo la prensa la trató en 2007. Su nombre estaba en esa lista. Lo aceptó a medias, y esa conversación nunca terminó de cerrarse.

2026 ya venía siendo un año durísimo

Esta es la parte que más explica y la que menos se está contando.

En marzo pasó 21 días internado en un hospital cerca de Las Vegas. Lo contó él, en video: tuvo gripe, tomó los medicamentos con el estómago vacío durante una semana y eso le provocó una úlcera, una perforación y sepsis. Estuvo cerca de morirse. Publicó las fotos desde la cama.

En abril volvió a entrar, esta vez por un coágulo. Salió con andadera. Subió un video caminando de nuevo y escribió que apenas podía dar pasos.

Por esos mismos días empezó a hablar de Dios. Dijo que durante la enfermedad le pasó algo que solo podía llamar milagroso, y grabó varios videos llorando en los que pedía perdón por cosas de su pasado y contaba que había vuelto a la Biblia.

En junio anunció que se mudaba de Las Vegas a Miami con sus tres hijos.

Cuatro meses. De la sepsis a la mudanza a anoche.

Y ahora lo incómodo

Sé lo que están diciendo los comentarios: que él inventó esto. Que se dedicó veinte años a hacerle a otros justo lo que anoche le hicieron a él.

Lo primero es cierto. Lo segundo no es un argumento.

Un hombre en crisis no es contenido. Da igual lo que publicó en 2007, a quién sacó del clóset y cuántas veces incumplió aquella promesa que hizo en televisión nacional.

Y sí, escribo esto sabiendo que Popticular vive del mismo negocio que él ayudó a inventar. Ese es el punto. Anoche no fue una lección sobre karma. Fue una prueba bastante simple: distinguir a una figura pública de una persona que necesita ayuda. Mucha gente la reprobó.

Que se recupere. Hoy no hay nada más que desear.

Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, en Estados Unidos puedes llamar o enviar un mensaje de texto al 988, la línea de prevención del suicidio y crisis. Hay atención en español presionando el 2. Es gratuita y funciona las 24 horas.