Venezuela de duelo: qué dejó el doble terremoto y cómo ayudar

Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 golpearon La Guaira y Caracas el 24 de junio. Aquí está lo que se sabe hasta ahora y las vías seguras para tender la mano.

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Venezuela | Foto: Shutterstock
Venezuela | Foto: Shutterstock

El miércoles 24 de junio cambió la vida de miles de venezolanos en cuestión de segundos. A las 6:04 de la tarde, la tierra se movió con fuerza en el centro y el occidente del país. Treinta y nueve segundos después, volvió a moverse, esta vez más fuerte todavía. Fueron dos terremotos seguidos, un fenómeno que los expertos llaman «doblete sísmico», y dejaron una de las peores tragedias de la historia reciente del país.

El primer sismo tuvo una magnitud de 7,2 y su epicentro estuvo cerca de San Felipe, en Yaracuy. El segundo, de magnitud 7,5, ocurrió a pocos kilómetros de Yumare, según confirmó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Aunque los epicentros estuvieron en el norte del país, el golpe más duro lo recibieron La Guaira y Caracas, donde se vinieron abajo edificios completos y muchas familias quedaron atrapadas bajo los escombros.

Lo que se sabe hasta ahora

Las cifras todavía suben mientras los equipos de rescate siguen trabajando. Según el balance oficial presentado este lunes 29 de junio por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, los terremotos dejaron 1.719 muertos, 5.034 heridos y 15.866 damnificados. Más de 22.000 personas fueron atendidas en hospitales y centros de campaña. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima además que decenas de miles siguen sin ser localizadas, una cifra que refleja la magnitud del desastre y el caos de los primeros días.

La Guaira fue el estado más castigado. Allí se concentraron la mayoría de los edificios colapsados y las víctimas. También sufrieron daños Caracas, Miranda, Aragua, Carabobo, Falcón y Yaracuy. El balance oficial contabiliza 855 edificios afectados, de los cuales 189 colapsaron por completo. Las autoridades reportaron además afectaciones en hospitales y centros comerciales, y el Aeropuerto Internacional de Maiquetía tuvo que suspender vuelos por daños en su estructura.

En las primeras horas, antes de que llegaran los rescatistas especializados, fueron los propios vecinos quienes empezaron a sacar gente de entre los escombros con sus manos. Esa imagen, la de venezolanos ayudando a venezolanos, se repitió en cada barrio afectado.

Por qué tembló tan fuerte

Venezuela se asienta sobre el choque de dos grandes placas, la del Caribe y la Sudamericana. Ese roce constante alimenta varios sistemas de fallas, como las de Boconó, San Sebastián y El Pilar. Cuando la energía acumulada se libera de golpe y cerca de la superficie, se producen movimientos tan fuertes como los de ese miércoles. Por eso, además, es normal que la zona siga registrando réplicas en los días siguientes.

La solidaridad que nació desde abajo

Si algo dejó claro esta tragedia es de qué está hecho el pueblo venezolano. En las primeras horas, cuando la maquinaria pesada todavía no llegaba y la respuesta institucional fue lenta, fueron los propios vecinos quienes se metieron entre los escombros. Sacaron gente con palas, martillos, gatos hidráulicos y, muchas veces, con sus propias manos. Expertos citados por la prensa internacional venían advirtiendo desde hace años sobre la limitada capacidad del Estado para responder a una emergencia de esta magnitud, y esos primeros días lo confirmaron: en varios barrios, los sobrevivientes contaron que la ayuda oficial fue insuficiente o llegó tarde.

En ese vacío, la gente se organizó sola. Levantaron centros de acopio, repartieron comida, agua y medicinas, y formaron caravanas que bajaron a La Guaira desde todos los rincones del país. «No ha sido el Gobierno, han sido los mismos venezolanos quienes no nos han dejado solos», le dijo una sobreviviente al diario El Tiempo. Esa frase resume bien lo que se vio en cada calle: una muestra de solidaridad espontánea que merece ser ejemplo para el mundo.

Las trabas en el camino de la ayuda

Esa misma solidaridad chocó, sin embargo, con los controles que impuso el Gobierno. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, anunció que nadie podía entrar a La Guaira sin registrarse antes ante las autoridades. La medida se justificó por razones de seguridad y coordinación, pero llegó justo en las primeras 72 horas, el período que todos los organismos internacionales consideran decisivo para hallar gente con vida.

El resultado fueron filas de horas para que voluntarios capacitados pudieran movilizarse, y escenas de tensión que se hicieron virales: una barricada de la Policía Nacional Bolivariana frenó a un grupo de bomberos que se dirigía a la zona del desastre. Las trabas también alcanzaron a los equipos extranjeros. El grupo de rescate español Usar13, con experiencia en el terremoto de Turquía y la DANA de Valencia, denunció que no pudo volar a Venezuela por obstáculos burocráticos entre la embajada venezolana y la aerolínea, y terminó devolviéndose a casa. No fue el único equipo afectado. La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU llegó a pedir que se restableciera por completo el acceso a las redes sociales y a los medios, para garantizar información confiable durante la emergencia.

El mundo le tendió la mano a Venezuela

Pese a esos obstáculos, la respuesta internacional fue enorme y, en muchos casos, decisiva. Según el balance oficial, 24 países enviaron equipos: más de 2.600 rescatistas extranjeros, 137 perros especializados y decenas de toneladas de insumos médicos y quirúrgicos. Llegaron brigadas de Estados Unidos, Colombia, México, Chile, Brasil, Argentina, España, El Salvador, Panamá, República Dominicana y más.

Esos equipos hicieron la diferencia. Un grupo de bomberos del condado de Fairfax, en Estados Unidos, sacó con vida a un padre y a su hijo en Playa los Cocos. Un perro de la Infantería de Marina de Argentina halló a dos niños vivos entre las ruinas. «Si no es por el personal extranjero, estas vidas no se salvan», reconoció ante la prensa un padre que esperaba que rescataran el cuerpo de su hijo. La ONU, a través de su oficina de asuntos humanitarios (OCHA), liberó 15 millones de dólares para la emergencia. Estados Unidos anunció ayuda por 150 millones, suspendió de forma temporal las sanciones para permitir el socorro y habilitó el puerto de La Guaira con apoyo del buque USS Fort Lauderdale. China envió 100 millones de yuanes en suministros, y el papa León XIV expresó su cercanía con las familias afectadas.

Cómo ayudar de forma segura

Si quieres colaborar, la recomendación de los organismos humanitarios es clara: el dinero es la forma más rápida y útil de ayudar, porque permite comprar lo que de verdad se necesita y donde se necesita. Estas son algunas vías verificadas:

  • GEM (Global Empowerment Mission): con sede en Doral, Florida, se convirtió en uno de los grandes centros de la respuesta desde el sur de la Florida, donde vive la mayor comunidad venezolana de Estados Unidos. La organización se asoció con el Departamento de Estado y con Walmart para enviar suministros, y comprometió 20 millones de dólares iniciales junto a su aliado I Love Venezuela. Las jornadas de recolección en Miami fueron históricas: solo un domingo llegaron 1.500 vehículos a su sede a dejar donaciones. Puedes donar en globalempowermentmission.org.
  • Desde Estados Unidos: el Departamento de Estado recomienda donar a tres organizaciones con las que trabaja en esta emergencia: Catholic Relief Services (crs.org), Samaritan’s Purse y World Vision. Los enlaces a las tres están reunidos en su página oficial sobre el terremoto.
  • Desde Miami-Dade: el condado habilitó un portal con puntos de acopio y opciones de donación en miamidade.gov.
  • A través de la ONU: la oficina de OCHA en Caracas recibe donaciones del público para canalizar agua, comida, atención médica y refugio.
  • Cáritas Venezuela y los bancos de alimentos: trabajan dentro del país repartiendo ayuda. En Colombia, la red Abaco y la Corporación El Minuto de Dios habilitaron puntos de acopio que coordinan con el Banco Alimentar de Venezuela.
  • Cruz Roja: varias filiales, como la Cruz Roja Mexicana (cruzrojamexicana.org.mx), abrieron canales de donación en línea para apoyar a los damnificados.
  • Desde España: el Comité de Emergencia agrupa a ocho oenegés —entre ellas Médicos del Mundo, Oxfam Intermón y Acción contra el Hambre— que ya actúan sobre el terreno. Puedes aportar en comiteemergencia.org.
  • Si estás en Venezuela: una de las formas más directas de ayudar es donando sangre. Las autoridades convocaron jornadas de donación en centros como el Hospital Domingo Luciani y el Hospital de Chacao para atender a los miles de heridos.

Dos advertencias importantes. La primera: después de cada desastre aparecen estafadores con campañas falsas, así que conviene verificar siempre que la organización sea real y reconocida antes de dar tu plata. La segunda: salvo que una organización lo pida de forma expresa, evita enviar ropa, comida o medicinas por tu cuenta, porque ese tipo de envíos suele congestionar las rutas y retrasar la ayuda que de verdad hace falta. De hecho, GEM ya pidió no llevar agua ni ropa a sus centros, porque tienen de sobra, y priorizar los aportes en dinero.

Venezuela atraviesa días muy difíciles, pero la solidaridad que se vio en cada calle, en cada par de manos removiendo escombros, también dice mucho de quiénes somos. Cada aporte, por pequeño que parezca, cuenta.


Información actualizada al 29 de junio de 2026. Las cifras de víctimas son oficiales y pueden seguir cambiando a medida que avanzan las labores de rescate.