Dolly Parton murió este martes 25 de agosto en su casa de Nashville, a los 80 años. Deja más de tres mil canciones escritas, 49 álbumes, once premios Grammy y 25 temas que llegaron al número uno de la lista country de Billboard.
Con ese catálogo, elegir cinco es injusto. Pero hay cinco que, puestas en fila, cuentan la vida entera: de dónde salió, cómo se ganó el respeto, cómo se fue de donde tenía que irse y cómo llegó a ser una marca global.
«Coat of Many Colors» (1971)
Empecemos por la más personal y por la que tiene la mejor historia de escritura.
Parton creció en una zona rural de Tennessee con once hermanos y sin dinero. Su madre, Avie Lee, le cosió un abrigo con retazos de tela y trozos donados. Ella lo usaba con orgullo y los otros niños se burlaban porque delataba que era pobre.
La escribió en 1969, viajando en el autobús de gira de Porter Wagoner. No tenía papel a mano, así que la fue anotando en el reverso de unos recibos de tintorería de la ropa de escenario de Wagoner, que era famoso por sus trajes recargados.
La canción compara ese abrigo con la túnica de José, el patriarca bíblico. Entró al Top 5 country y con los años se convirtió en libro infantil y en película para televisión.
Si alguien quiere entender por qué media Estados Unidos la sentía de la familia, la respuesta está aquí.
«Jolene» (1973)
La historia detrás es doméstica y ella nunca la escondió. Le contó a NPR que la escribió por una cajera de banco que coqueteaba con su esposo, Carl Dean, y que parecía demasiado interesada en él.
De ahí salió una canción que no amenaza ni insulta, sino que le suplica a la otra mujer que no se lo lleve. Esa decisión, la de rogar en vez de pelear, es lo que la mantiene viva medio siglo después.
Fue su segundo número uno country como solista. La han versionado The White Stripes, Miley Cyrus, Pentatonix y, en 2024, Beyoncé, que la incluyó en Cowboy Carter, el disco que ganó el Grammy al Álbum del Año. Está en el Salón de la Fama de los Grammy.
Un detalle que solo conocen los fans: la escribió el mismo día que «I Will Always Love You».
«I Will Always Love You» (1974)
La escribió para despedirse de Porter Wagoner, el hombre que la había llevado a la televisión nacional en 1967 y que no quería dejarla ir. Cansada de discutir, se fue a su casa y lo puso en una canción. Al día siguiente se la cantó y él lloró.
Llegó al número uno country en 1974. Volvió a llegar en 1982, con una regrabación para la banda sonora de The Best Little Whorehouse in Texas, y en 1992 Whitney Houston la convirtió en un fenómeno mundial con El Guardaespaldas.
Entre medio, Elvis Presley quiso grabarla y ella se negó, porque el Coronel Tom Parker le exigió la mitad de los derechos de edición. Contamos esa historia completa en otra nota, porque merece su propio espacio.
«9 to 5» (1980)
Su primer papel grande en cine fue en Cómo eliminar a su jefe, junto a Jane Fonda y Lily Tomlin, donde interpretaban a tres oficinistas que se rebelan contra un jefe insoportable. Roger Ebert escribió que Parton era una estrella de cine de nacimiento.
Ella escribió el tema principal, y aquí está el dato que a nadie se le olvida: el ritmo salió de sus uñas. Las tenía largas y acrílicas, y al frotarlas sonaban como máquinas de escribir. Ese sonido terminó en la grabación, funcionando como percusión.
Llegó al número uno en las listas pop, country y adult contemporary. Ganó dos Grammy y el American Film Institute la ubicó en el puesto 78 de las cien mejores canciones del cine estadounidense. En 2022 la volvió a grabar con Kelly Clarkson.
Es su canción más política, aunque no lo parezca. Habla de trabajar sin reconocimiento para alguien que decide hasta dónde puedes crecer.
«Islands in the Stream» (1983)
La única de esta lista que no escribió ella, y por eso mismo entra.
Es un dueto con Kenny Rogers, compuesto por los hermanos Gibb, o sea los Bee Gees, y producido por Barry Gibb. Llegó al número uno de la lista pop y se convirtió en uno de los duetos más reconocibles de la música estadounidense.
Sirve para explicar algo de su carrera: Parton nunca se quedó encerrada en el country. Cruzó al pop cuando el género la miraba con recelo, grabó con quien hiciera falta y se hizo dueña de un público que no distinguía etiquetas. Es lo que le permitió, años después, tener un parque temático propio y regalar 300 millones de libros a niños de todo el mundo.
Sus canciones acumulan más de cien millones de discos vendidos y más de mil millones de reproducciones en línea. Esta semana, previsiblemente, ese número va a subir bastante.
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