Los Backstreet Boys le arreglaron la Esfera a Las Vegas, y lo hicieron con camisetas blancas

El sábado cerraron una tanda de verano que iba a durar nueve conciertos y terminó en cincuenta y seis funciones. Vuelven en diciembre. En el camino convirtieron el recinto más caro del mundo en un negocio y a su público en una congregación.

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Backstreet Boys | Foto: Mauricio Ginestra
Backstreet Boys | Foto: Mauricio Ginestra

El sábado 29 de agosto los Backstreet Boys cantaron la última función de su verano en la Esfera de Las Vegas. Fue el cierre de una tanda, no de la residencia: la banda ya tiene fechas anunciadas para el 26, 27 y 31 de diciembre y para el 1 y 2 de enero de 2027. Las dos de diciembre se agregaron el 19 de agosto, cuando el verano todavía no había terminado.

Empezaron el 11 de julio de 2025 con nueve conciertos.

Un edificio de 2.300 millones con un problema de calendario

La Esfera abrió el 29 de septiembre de 2023 con U2 y costó alrededor de 2.300 millones de dólares. Nadie discutió nunca que fuera impresionante. La pantalla interior cubre 160.000 pies cuadrados, los asientos vibran, caben cerca de 18.000 personas dentro de una bola. Eso funcionaba desde el primer día.

Lo que no funcionaba era la aritmética. Un recinto así necesita estar ocupado todo el año, y durante sus primeras temporadas dependió demasiado de Postcard from Earth, la película que exhibe sus capacidades técnicas, y de un puñado de residencias sueltas. Los números lo decían con crudeza: en el primer trimestre de 2025 el segmento Esfera reportó una pérdida operativa de 93,8 millones de dólares, y en el conjunto del año la compañía cerró con 229,6 millones de pérdida. Antes de eso ya había tenido que asumir un cargo contable de 116,5 millones por la cancelación del proyecto de Londres, que el alcalde rechazó.

Un edificio espectacular que no encontraba con qué llenarse.

Nueve funciones que se volvieron cincuenta y seis

Los Backstreet Boys entraron como el primer grupo pop en encabezar el lugar. Nueve conciertos en julio de 2025 y a casa.

Lo que pasó después está documentado en una cadena de comunicados que empiezan todos igual, con la frase «debido a la demanda». Extendieron a agosto. Después a diciembre, con función de fin de año. Después a enero. Después siete fechas más en febrero, incluidas Nochevieja, viernes 13 y San Valentín. Para cuando anunciaron el verano de 2026 llevaban más de 575.000 espectadores en 35 funciones agotadas.

Sume las veintiuna fechas de julio y agosto que acaban de terminar y la cuenta llega a unas cincuenta y seis funciones. El promedio de asistencia de aquellas primeras 35 da unas 16.400 personas por noche en un recinto de 18.000.

Los precios oficiales fueron de unos 320 a 400 dólares en la parte baja hasta los 2.800.

La camiseta blanca

La portada de Millennium, de 1999, es una foto de los cinco vestidos de blanco. La banda le pidió al público que fuera así. Y el público fue.

No hay obligación, no hay recargo, no lo revisa nadie en la puerta. Aun así, noche tras noche, el Venetian se llenó de gente de blanco desde la tarde. En los pasillos, en el casino, en los restaurantes. La ciudad entera se enteraba de que había show de los Backstreet Boys por el código de vestimenta de los desconocidos que pasaban al lado.

Eso convierte al espectador en parte del espectáculo antes de que entre al recinto. La Esfera vende inmersión a precio de tecnología. Los fans la produjeron gratis, con una prenda que ya tenían en el clóset.

Y sirve para reconocerse entre desconocidos. Dos personas que no se conocen se cruzan de blanco en un ascensor del hotel y ya saben lo suficiente la una de la otra.

El aeropuerto falso del segundo piso

La otra pieza es la BSB Terminal, montada en el Venetian junto con la residencia. Es una terminal de aeropuerto retrofuturista donde los cinco hacen de pilotos y el visitante recorre treinta años de carrera.

Es gratuita y está abierta al público, así que no hacía falta boleto de concierto para entrar. Y ganó un Clio Music de plata, que es un premio de publicidad, no de música.

Ahí estaba el fondo del asunto. La banda montó un lugar donde los fans que no consiguieron boleto igual podían ir a estar con otros fans. Quien haya seguido a un grupo durante treinta años sabe que eso, a veces, importa tanto como el concierto.

Lo que cambió en los libros

Conviene ser exacto, porque es fácil exagerar. La empresa sigue reportando pérdidas operativas. En el primer trimestre de 2026 sus ingresos crecieron un 38% y los del segmento Esfera un 69%, mientras la pérdida operativa de ese segmento pasó de 93,8 a 24,9 millones, una mejora del 73%. En el trimestre cerrado el 30 de junio, la pérdida operativa reportada fue de 69,6 millones, un 17% mejor que un año antes, con un ingreso operativo ajustado de 39,9 millones, un 60% más.

El giro empezó a notarse en el trimestre cerrado en junio de 2025, cuando la empresa reportó una ganancia neta de 151,8 millones frente a una pérdida de 46,6 millones el año anterior. James Dolan lo explicó entonces con una frase que resume el modelo: el objetivo siempre fue tener el edificio ocupado los 365 días.

Los Backstreet Boys no arreglaron eso solos. Ahí estuvieron también los Eagles, Dead & Company, Kenny Chesney, Metallica y la experiencia de El Mago de Oz. Pero ninguno se quedó cincuenta y seis noches. Ninguno convirtió el calendario en una temporada estable a la que la ciudad pudiera acostumbrarse.

Por qué no lo puede copiar cualquiera

Alguien va a intentarlo, y no le va a salir. Lo que hicieron los Backstreet Boys en la Esfera funciona porque su público lleva tres décadas entrenado. Es un público que se organizó en internet antes de que existieran las redes sociales, que viaja en grupo a los conciertos y que tiene amistades nacidas exclusivamente de esta banda. Cuando pidieron camisetas blancas, le estaban dando una instrucción a una comunidad que ya sabía seguir instrucciones de ese tipo, y disfrutarlas.

La tecnología del edificio es de 2023. El músculo social que lo llenó se construyó en 1997.

En diciembre la banda vuelve a un recinto que ya no la necesita para llenar el calendario, con un público que ya vio el show y ya se compró la camiseta. Si esas cinco funciones se agotan igual, la teoría queda demostrada del todo.