El último vuelo de Aurelio Casillas: se despide una de las series más longevas de la TV en español

"El Señor de los Cielos" estrena su décima y última temporada el 7 de julio. Detrás del narco más famoso de la televisión hay también la historia real de Rafael Amaya, que cayó y volvió a levantarse.

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Carmen Aub, Rafael Amaya e Isabella Castillo | Foto: Telemundo
Carmen Aub, Rafael Amaya e Isabella Castillo | Foto: Telemundo

Después de más de una década en el aire, Aurelio Casillas emprende su último vuelo. «El Señor de los Cielos» estrena su décima y última temporada el martes 7 de julio por Telemundo, y con ella cierra uno de los mayores fenómenos de la televisión en español. Pero la historia de esta serie no se puede contar solo con la ficción: va pegada a la del hombre que le dio la cara al personaje.

Una serie que hizo historia

«El Señor de los Cielos» arrancó en 2013 y no paró más. Diez temporadas después, se convirtió en una de las franquicias más longevas y reconocidas de la televisión hispana, con audiencias enormes a ambos lados de la frontera. La serie, inspirada en la figura de un capo del narcotráfico mexicano, marcó el auge de la llamada narco-súperserie, ese género de acción, poder y balas que dominó la pantalla en español durante buena parte de la última década.

Fue, además, una máquina de números para Telemundo. En una época en la que la televisión pelea cada minuto de atención contra el streaming, pocos títulos lograron mantener a tanta gente pegada temporada tras temporada. Por eso su final no es un estreno más: es el cierre de un capítulo grande de la TV latina.

El personaje que se negaba a morir

Parte del encanto de Aurelio Casillas fue su costumbre de esquivar la muerte. A lo largo de la serie, el personaje pareció caer más de una vez, para luego reaparecer y seguir peleando por su imperio. Esa capacidad de volver del borde se volvió casi una marca de la casa, y mantuvo a los fanáticos enganchados, sin saber nunca si era de verdad el final. En esta décima entrega, según adelantó Telemundo, Aurelio regresa más poderoso y ambicioso que nunca, decidido a recuperar el control mientras la DEA le respira en la nuca y las lealtades a su alrededor se vuelven cada vez más frágiles.

La caída y el regreso de Rafael Amaya

La historia más humana, sin embargo, ocurrió fuera de cámara. En pleno éxito de la serie, Rafael Amaya se alejó de la vida pública alrededor de 2018 y 2019. El actor ha contado él mismo, con una honestidad poco común, que atravesó una etapa muy oscura marcada por las adicciones y por problemas personales que venía arrastrando. Llegó a internarse para recuperarse, y ha reconocido que su error fue creer que podía solo. «Yo creía que podía solo, y no era cierto», resumió en su momento.

Tras un par de años de pausa, Amaya regresó en 2023 para la octava temporada, y ha dicho que Telemundo, la casa que lo lanzó, también le dio una segunda oportunidad en lo personal. Ahí está el contraste que le da otra capa a este final: mientras Aurelio Casillas vivía convencido de que era intocable, el actor que lo interpreta aprendió justo lo contrario, a pedir ayuda y a tomar la vida un día a la vez. Ver a Amaya cerrar el personaje, sobrio y de pie, tiene un peso que ninguna trama podría inventar.

Qué esperar de la temporada final

Además de Rafael Amaya, la última entrega trae de vuelta a caras muy queridas por el público, como Carmen Aub en el papel de Rutila Casillas e Isabella Castillo como Diana Ahumada, junto a un reparto amplio de viejos y nuevos personajes. La promesa es un desenlace a la altura de la franquicia, con la intensidad y el drama de alto riesgo que siempre la caracterizaron.

La cita es el martes 7 de julio a las 9 p.m. (hora del este) y 8 p.m. (centro) por Telemundo, como parte de una noche grande de la cadena. Quienes quieran verla a su ritmo la pueden seguir también por Peacock.

Un adiós con doble lectura

El final de «El Señor de los Cielos» cierra una era de la televisión en español, la de esas súperseries que convirtieron al narcotráfico en el gran drama de la pantalla latina. Pero, más allá del género y de los números, deja una imagen que se queda: la de un actor que se perdió en el camino, encontró la manera de volver y decidió despedir, con calma, al personaje que le cambió la vida. Aurelio Casillas se va como vivió, buscando el control hasta el último minuto. Rafael Amaya, en cambio, se despide habiendo aprendido a soltarlo.