¿Quién es Alex Saab? La historia del colombiano que pasó de vender llaveros en Barranquilla a ser el «hombre del dinero» de Maduro

Detenido en Cabo Verde, extraditado a Estados Unidos, liberado en un canje de prisioneros, recibido como héroe por Maduro, nombrado ministro de Industria de Venezuela, y este sábado deportado por el gobierno interino de Delcy Rodríguez de regreso a Miami. La trayectoria de Alex Saab es una de las más complejas del entramado bolivariano.

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Alex Saab | Foto cortesía prensa presidencial de Venezuela
Alex Saab | Foto cortesía prensa presidencial de Venezuela

A los 18 años vendía llaveros promocionales en Barranquilla. A los 19 abrió una pequeña fábrica de camisetas. A los 54 lo llaman, desde el Senado de Estados Unidos, «el hombre del dinero» de Nicolás Maduro. El recorrido del empresario colombiano Alex Naim Saab Morán es una de las historias más improbables y al mismo tiempo más reveladoras de cómo se construyó, durante más de una década, el entramado financiero del chavismo.

Y vuelve a ser titular este lunes, porque el sábado 16 de mayo de 2026, las autoridades venezolanas lo deportaron a Estados Unidos para que enfrente nuevos cargos por corrupción.

La salida fue confirmada por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), que en un comunicado difundido en X informó «la deportación del ciudadano de nacionalidad colombiana Alex Naim Saab Morán» alegando que se encuentra «incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América».

La medida llega cuatro meses después de uno de los acontecimientos más sísmicos en la historia reciente de Venezuela: la captura del propio Nicolás Maduro por parte de fuerzas militares estadounidenses en Caracas el 3 de enero de 2026, junto a su esposa Cilia Flores, y el ascenso al poder de la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta encargada.

De Barranquilla al chavismo

Alex Saab nació el 21 de diciembre de 1971 en Barranquilla, hijo de Luis Saab, un inmigrante libanés que llegó a Colombia y abrió varios negocios, entre ellos Textiles Saab. Estudió en el Colegio Alemán de Barranquilla, un establecimiento de élite. Empezó a trabajar muy joven, primero con los llaveros, después con uniformes laborales y poco después con su propia fábrica de camisetas. A inicios de los 2000, según consigna Wikipedia con base en investigaciones periodísticas, formó una red de empresas de exportación con familiares listados como directivos.

El antes y después llegó cuando se sumó a un grupo de empresarios colombianos que exportaban mercancía desde Venezuela hacia Colombia usando el sistema de control cambiario CADIVI, mecanismo creado por el chavismo para administrar divisas durante la era Chávez. Ese sistema, que prometía permitir el acceso a dólares a precios oficiales, terminó convirtiéndose en uno de los esquemas de corrupción más grandes en la historia de Venezuela.

La Gran Misión Vivienda y los millones que no se construyeron

El 28 de noviembre de 2011, una empresa de Saab con sede en Bogotá llamada Fondo Global de Construcción firmó un acuerdo con el gobierno venezolano que terminó traduciéndose en un contrato de 685 millones de dólares para la construcción de viviendas prefabricadas dentro del programa «Gran Misión Vivienda». La firma fue presenciada por los entonces presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez, además del entonces canciller venezolano, Nicolás Maduro.

El portal venezolano de periodismo de investigación Armando.Info publicó después una de las investigaciones más demoledoras sobre el caso: según sus reportes, Saab recibió 159 millones de dólares del gobierno venezolano para importar materiales de vivienda entre 2012 y 2013, pero solo entregó productos por un valor aproximado de 3 millones de dólares. Los hogares prometidos no se construyeron, o se construyeron con sobrecostos enormes.

Las bolsas CLAP y un negocio de cientos de millones

Cuando la crisis de desabastecimiento golpeó a Venezuela en 2016, el gobierno creó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un programa de distribución de alimentos subsidiados para los sectores populares. Alex Saab terminó al frente de ese negocio, a través de la firma mexicana Group Grand Limited.

La denuncia más contundente llegó el 23 de agosto de 2017, cuando la entonces fiscal general venezolana Luisa Ortega Díaz, en un acto público desde el exilio, identificó a Saab como copropietario de la firma proveedora de alimentos a CLAP, junto al también empresario colombiano Álvaro Pulido y a alguien identificado como «Rofolfo Reyes», a quien Ortega definió como «presumiblemente, el presidente Nicolás Maduro». Según las investigaciones, los alimentos importados se vendían a Venezuela con sobreprecios de hasta el 112% sobre su valor de mercado en México. La operación generó cientos de millones de dólares en ganancias.

La detención en Cabo Verde y los 1.280 días que cambiaron todo

El 12 de junio de 2020, todo se complicó. El avión privado en el que viajaba Saab hizo escala para repostar en el Aeropuerto Internacional Amílcar Cabral, en la isla de Sal, perteneciente al archipiélago africano de Cabo Verde. Las autoridades locales lo detuvieron por una orden de captura de Estados Unidos. El gobierno de Maduro reaccionó de inmediato: calificó la detención de «secuestro», organizó manifestaciones por su liberación y, en una jugada diplomática extraordinaria, lo nombró embajador de Venezuela para protegerlo bajo inmunidad diplomática.

La maniobra no funcionó. El 16 de octubre de 2021, Saab fue extraditado a Estados Unidos, donde enfrentó ocho cargos de lavado de dinero por mover 350 millones de dólares fuera de Venezuela hacia cuentas en Estados Unidos y otros países. La fiscalía pedía hasta 20 años de cárcel. Como reacción inmediata, el gobierno de Maduro suspendió las negociaciones que mantenía en México con la oposición venezolana.

Un detalle revelado por documentos judiciales en 2022 sacudió aún más el caso: según esos papeles, Saab había sido informante de la DEA desde 2018, periodo durante el cual habría compartido información sobre los sobornos que ofrecía a funcionarios venezolanos y sobre los contratos con el gobierno.

El canje, el regreso triunfal y el ascenso ministerial

El 20 de diciembre de 2023, Joe Biden aprobó la liberación de Saab dentro de un canje de prisioneros: a cambio, Venezuela liberó a diez ciudadanos estadounidenses detenidos en el país, además de a Roberto Abdul, asociado a María Corina Machado. Saab voló a Maiquetía. Fue recibido en pista por su esposa, la modelo italiana Camilla Fabri (con quien se casó en 2014 y tiene dos hijas), por sus hijas y por Cilia Flores, esposa de Maduro, con quien se fundió en un abrazo televisado.

«¡Lo logramos, lo logramos!», le dijo Maduro al recibirlo en Miraflores. «Después de 1.280 días de secuestro, ha triunfado la verdad». Saab respondió: «Hoy el milagro de la libertad se ha hecho realidad».

En enero de 2024, fue nombrado presidente del Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP), organismo a cargo de captar inversiones extranjeras. En octubre de ese mismo año, ministro de Industria y Producción Nacional.

La caída de Maduro y la deportación

La estructura colapsó la madrugada del 3 de enero de 2026. Una operación militar estadounidense capturó a Maduro y a Cilia Flores en Caracas. Ambos fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, asumió como presidenta encargada y comenzó a desplazar a las «fichas» del depuesto líder.

A mediados de enero, Saab fue removido del gabinete. En febrero, según reportes de Reuters y The New York Times, fue detenido en una operación conjunta de inteligencia entre Estados Unidos y Venezuela, a petición expresa de Washington. Y este sábado 16 de mayo, finalmente, fue deportado a Miami.

Una nueva acusación por corrupción, presentada por fiscales federales en enero de 2026, lo espera en el sur de Florida. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ya lo describió en su comparecencia ante el Senado como «el hombre del dinero» del gobierno bolivariano. La frase, ahora, tendrá que defenderse o derrumbarse ante una corte federal.

Lo único cierto es que la historia del muchacho de los llaveros, el ex ministro, el embajador, el preso, el héroe del chavismo y el deportado, está lejos de cerrarse. Y que cada capítulo nuevo, sin excepción, sigue revelando cómo se mueve el dinero cuando el poder político y los negocios privados conviven sin frontera.