Guillermo del Toro vuelve a Cannes y recibe una ovación: «El Laberinto del Fauno» se proyectó restaurada en 4K

Veinte años después del estreno original, la película más personal del director mexicano regresó a la pantalla grande del festival más importante del cine mundial. La gente se puso de pie.

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Guillermo del Toro | Shutterstock
Guillermo del Toro | Shutterstock

Hay películas que envejecen. Y hay películas que se vuelven más necesarias con los años. «El Laberinto del Fauno» pertenece a la segunda categoría, y en Cannes lo dejaron muy claro.

Guillermo del Toro presentó esta semana en el Festival de Cannes una versión restaurada en 4K de la película que cambió su carrera, y el público lo recibió con una ovación de varios minutos. El director mexicano, ganador del Óscar por «La Forma del Agua» (2017) y «Pinocho» (2022), volvió a la Croisette con la cinta que en 2006 le valió tres premios Óscar y una nominación a Mejor Película Extranjera, y que veinte años después sigue siendo un caso raro en la historia reciente del cine: una fábula oscura, política y profundamente española y mexicana al mismo tiempo, que se hizo grande en un mundo que cada vez tolera menos lo extraño.

La restauración 4K se hizo a partir del negativo original, supervisada por el propio del Toro y por Guillermo Navarro, su director de fotografía habitual, ganador del Óscar por esa misma película. El resultado, según quienes la vieron en Cannes, es la primera vez que el fauno, los pálidos y el bosque se ven exactamente como del Toro siempre los imaginó.

Dato no menor: «El Laberinto del Fauno» llega restaurada justo cuando del Toro tiene en cartelera su versión de «Frankenstein» para Netflix, otra cinta donde explora sus obsesiones de siempre, monstruos como espejos de la humanidad, infancias rotas, fascismo y memoria. El reencuentro con su película más íntima, en Cannes, no parece casualidad. Es una declaración.

España y México llevan dos décadas peleándose por ella. Ambas la reclaman como propia, y tienen razón. La historia de Ofelia, la niña que se refugia en un laberinto durante los años más oscuros del franquismo, es tan española como mexicana. Es de del Toro. Y en Cannes, esta semana, fue también de todos los que se pusieron de pie a aplaudirla.