Juan Pablo Raba entra al universo Yellowstone: «Llegué desde cero a un mundo que no conocía»

Hablamos con el actor colombiano sobre su personaje, lo que significa entrar a una de las franquicias más grandes de la televisión estadounidense, y por qué este papel le mueve algo distinto.

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Juan Pablo Raba llega a 'Dutton Ranch' | Foto: Paramount+
Juan Pablo Raba llega a 'Dutton Ranch' | Foto: Paramount+

Juan Pablo Raba lleva años haciendo lo que muchos actores latinoamericanos sueñan en silencio: entrar a Hollywood sin renunciar al acento. Lo hizo en Narcos como Gustavo Gaviria, en Six de History Channel como Ricky «Buddha» Ortiz, en La Reina del Sur, y en Distrito Salvaje para Netflix.

Ahora suma su crédito más grande hasta la fecha al universo televisivo más visto de la última década. El colombiano se incorpora al elenco de «Dutton Ranch», el spin-off de Yellowstone que llega este viernes 15 de mayo a Paramount+ y Paramount Network, donde interpreta a Joaquín, un trabajador clave dentro del tablero de poder de un rancho texano que cruza caminos con Beth Dutton (Kelly Reilly) y Rip Wheeler (Cole Hauser).

La serie, creada por Chad Feehan bajo la sombra de Taylor Sheridan, mueve la acción del universo Yellowstone desde Montana hasta el sur de Texas, a un pueblo ficticio llamado Rio Paloma. La premisa es directa: tras los eventos del final original de Yellowstone, Beth y Rip apuestan lo que les queda a construir una vida nueva, lejos de los fantasmas del rancho de los Dutton. La calma dura poco. El rancho rival, comandado por Beulah Jackson (Annette Bening), quiere todo lo que ellos están armando. Y ahí, en medio de esa pelea, entra Joaquín.

Un mundo que no conocía

Para Raba, llegar al set de «Dutton Ranch» fue meterse en un territorio desconocido. El sur de Texas, la cultura ranchera, los caballos, el ritmo de un universo que él mismo describe como completamente nuevo. Lejos de esquivar esa distancia, la abrazó como parte del oficio.

«Yo creo que todos los personajes se convierten en un juego de antropología. Investigar cómo es el universo de estas personas para tratar de entenderlo y poderlo representar con veracidad. Yo no sabía nada de Texas, no sabía nada de los ranchos, no tenía ni idea de absolutamente nada de esto. Llegar como desde cero a ese universo fue muy interesante porque tienes que empaparte de muchas cosas que no conoces.»

Esa lectura, la del actor que entra a un mundo nuevo como antropólogo, no es casual. Raba lleva más de quince años construyendo personajes que pertenecen a contextos muy específicos, narcos colombianos, marines estadounidenses, líderes guerrilleros, abogados de la periferia, y en cada uno se ha tomado en serio el ejercicio de pertenecer antes de actuar. Con Joaquín, dice, esa exigencia funcionó también como una invitación.

«Y eso es una presión. Y es exigente porque lo tienes que hacer con veracidad. Y también es muy bonito porque te da mucha libertad para poder crear lo que tú quieras.»

Entrar al universo Yellowstone, sin vértigo

Sumarse a una franquicia vista por más de 100 millones de personas en todo el mundo, que ha generado spin-offs como 1883, 1923 y Marshals, y que tiene una base de fans capaz de detectar la menor inconsistencia, no es papel cualquiera. Pero Raba llegó al rodaje en un momento particular: su entrada coincidió con la de Annette Bening, dos veces nominada al Óscar, también nueva en este universo.

«Yo realmente con quien más interacciones es con Annette Bening, que también es nueva en este universo. No puedo decir que en ningún momento haya sentido que estaba o que no estaba perteneciendo a ese universo. Simplemente llegué con esa sensación de que estamos empezando algo completamente nuevo.»

El cambio de aire vino después, cuando le tocó cruzarse en cámara con los dos rostros que cargan la franquicia desde 2018.

«Cuando tuve oportunidad de hacer mi primera escena con Kelly y con Cole, ahí ya es un peso completamente diferente, porque llegas a trabajar con dos personas que llevan esa carga de esa historia, de esa franquicia, de esos personajes durante mucho tiempo. Y fue muy muy bonito porque son dos grandes profesionales, pero que en sus personajes son rudos y son muy intensos. Entonces llegar a navegar esas aguas fue muy interesante.»

El detalle que pocos notan: cómo se hace una serie así

Raba lleva años trabajando para plataformas. Sabe cómo se hace una serie cuando hay un streamer detrás. Pero su llegada a «Dutton Ranch», producida bajo el ala de 101 Studios, Paramount Television Studios y Bosque Ranch Productions, la productora del propio Taylor Sheridan, le dejó una observación que poca gente en la industria comenta en voz alta.

«Desde el principio, los streamers han traído algo muy interesante a la mesa, que es la posibilidad de hacer estas series grandes, contar historias que antes no se sentía que se podían contar. Pero también han traído una inmediatez en el trabajo. Cuando llegas a filmar con una plataforma, sientes que el crew de alguna forma está ahí, pero también está pensando en el siguiente proyecto. O sea, estamos todos como muy de paso.»

Lo que encontró en «Dutton Ranch», dice, fue algo distinto. Casi una rareza en la industria actual.

«Lo primero que me llamó la atención fue sentir que estábamos un poquito como se trabajaba en televisión antes, como trabajaban en los canales. Es un grupo de personas que llevan trabajando juntos mucho tiempo y que se van pasando a diferentes proyectos pero dentro de la misma compañía. Y eso fue muy refrescante, porque llegas y te sientes muy cuidado desde el principio. Sientes que hay un grupo de gente que cuida mucho el proyecto.»

Esa observación habla de algo más grande que un set de filmación. Habla del modelo Sheridan, que ha construido en Texas un ecosistema casi cerrado donde directores, técnicos, productores y elenco rotan entre proyectos como Yellowstone, Landman, Tulsa King y ahora «Dutton Ranch». Es lo más parecido que existe hoy a un estudio de los años cincuenta, pero en formato 2026.

El universo Yellowstone es de las mujeres, aunque parezca de los hombres

Sobre el papel, «Dutton Ranch» parece una serie de hombres rudos a caballo. Pero Raba, que estudió el guión con detenimiento antes de meterse al personaje, tiene otra lectura. Y la tiene clara.

«Creo que esa percepción está un poquito equivocada. Cuando empiezas a ver los proyectos, los personajes femeninos son muy importantes. Si te das cuenta, Beth fue casi que la fuerza y el motor prácticamente de todo ese universo en lo que Yellowstone se convirtió. Y cuando ves esta nueva serie, tienes por un lado a Beth, que sigue siendo esa gran fuerza y ese motor, y por otro lado a su gran antagonista, que es una mujer, una matriarca poderosa.»

Esa matriarca es Beulah Jackson, el personaje de Annette Bening. Y lo que Raba describe es, en el fondo, la mecánica oculta de toda la saga Yellowstone.

«Es un universo donde hay hombres que tienen que aparentar ser muy fuertes porque así se los ha dictaminado la sociedad, pero que en el fondo le tienen que hacer caso a las mujeres. Eso es lo más bonito que hay. No importa qué tan machote te creas o creas que debas ser, finalmente tienes que voltear la cabeza, y lo que te diga, o tu esposa o tu madre, es lo que terminas haciendo.»

Para una franquicia que durante años fue leída como un western tradicional, esa lectura es una corrección bienvenida. Y viene de un actor latinoamericano que en su propia carrera ha trabajado con varias de las protagonistas más fuertes de la televisión hispana, desde Kate del Castillo hasta Caterina Murino.

Lo que viene

«Dutton Ranch» estrena este viernes 15 de mayo con un doble episodio en Paramount+, y luego pasa a entregar un capítulo nuevo cada viernes. La temporada tiene nueve episodios. Para Raba, marca su entrada formal a una de las franquicias más rentables y comentadas del momento, en compañía de Kelly Reilly, Cole Hauser, Ed Harris, Annette Bening, Jai Courtney, Finn Little, J.R. Villarreal, Marc Menchaca y Natalie Alyn Lind.

Joaquín entra al juego este viernes. Y el universo Yellowstone, después de seis años empujando los límites de lo que cabe en la televisión gringa, recibe a un colombiano que llega listo para pararse en el centro del cuadro, con la humildad suficiente para confesar que no sabía nada de ranchos, y con la inteligencia para entender que en este universo, al final, las mujeres son las que mandan.

No se pierdan la entrevista con Juan Pablo Raba aquí