Hay una pregunta de rigor con la que arranca cualquier entrevista, y Manny Cruz la contesta con un chiste. ¿Cómo te sientes? «No, muy triste. Imagínate», dice, y suelta la carcajada antes de ponerse serio. «Contento, la verdad. Viviendo un sueño. Estos últimos días han sido maravillosos».
Tiene motivos. «Nieve en Verano», el sencillo con el que celebra sus diez años de carrera, lleva la firma de Juan Luis Guerra. Para un merenguero dominicano, difícilmente exista una colaboración más grande que esa, y Manny, seis veces nominado al Latin Grammy, no disimula lo que significa. «Es algo que venía soñando desde que tengo uso de razón. He vivido disfrutando su música, admirándolo, escudriñando cada entrevista de él, cada concierto, cómo se manejaba en el escenario, cómo se manejaba con los entrevistadores. Viendo y aprendiendo sin que él lo supiera. Ha sido mi maestro».

Una canción de 2022 que no era para 2022
La historia de «Nieve en Verano» empieza mucho antes del lanzamiento. La canción es de Motiff, productor de padre dominicano y madre venezolana, quien la escribió junto a su hermano y a Efraín González hace más de una década. Manny la escuchó por primera vez en 2022, cuando participaba en Tu cara me suena de Univision.
«En los primeros diez segundos le dije: ‘Párala’. Porque lo primero que me llegó a la mente fue: ‘Acabo de encontrar la canción que le voy a mostrar a Juan Luis’. Después le dije: ‘No, no, ponla completa’. La escuché y dije: ‘Está perfecta'».
Lo curioso es lo que hizo después: nada. Guardó la canción. «Yo sentía que iba a hacer esa canción, pero no en ese momento. Sentía que mi carrera tenía que seguir caminando, desarrollándose, subir un par de peldaños más».
Pasaron tres años. En 2025 se la envió a Guerra. La respuesta tardó, hasta que en abril de ese año llegó el sí. «Yo me quería volver loco», recuerda. Pero el sí no fue el final de la espera, sino el comienzo de otra: un año y medio más hasta tener el tema en la calle. «La paciencia se me ha desarrollado muchísimo. Imagínate saber esto hace un año y medio. La ansiedad tan grande que me dio».
Para un artista acostumbrado a lanzar con frecuencia, el silencio fue una decisión consciente. «Nunca había durado nueve meses sin lanzar nada. Pero quería darme un tiempo tranquilo en redes para cuando saliera con esto».
Cuando le comento que el título parece describir su propia situación, algo que no debería ocurrir y ocurre, lo piensa un segundo. «A nivel profesional, totalmente. Es una coincidencia muy grande entre lo que habla el tema, cómo pasó todo y lo que significa esta colaboración. Ahora que lo pienso, es exactamente eso».
Saxofones, un tres cubano y un bajo que no es eléctrico
Lo primero que golpea de «Nieve en Verano» es el arranque. Tiene ese punch alegre que remite directamente al merengue de Guerra de los noventa, y no es casualidad. Manny llegó con instrucciones claras para Janina Rosado: «Quiero que le inyectes la esencia de Juan Luis y que se sienta la mezcla de ambos mundos».
Pero el segundo mundo no es solo el suyo. Es el de su padre. «Mi papá era cubano y también quise inyectarle ciertos elementos cubanos. Tiene un tres cubano. En vez de grabarlo con el bajo eléctrico con el que se graban muchos merengues, lo grabamos con un bajo acústico para darle ese saborcito a son».
El resultado suena a banda en vivo, a fiesta, a boda. Se aprecian los instrumentos con una nitidez que no siempre se escucha en el merengue actual, y Manny confirma que fue deliberado. La mezcla estuvo a cargo de Allan, ingeniero multipremiado en los Grammy. «Supo plasmar exactamente lo que yo y el mismo Juan Luis queríamos, además de Janina y Motiff. Fue un dream team». En la grabación participaron músicos de ambas bandas, la de Manny y la de Guerra, «para que tuviera la esencia de ambos».
Juan Luis, además, no se limitó a cantar. «Lo benevolente que fue conmigo, lo que aportó al tema, cómo lo embelleció no solamente en el arreglo, sino también en la letra», cuenta Manny. En el comunicado oficial, el maestro lo devuelve con elegancia: dice que siempre recibió la idea de trabajar con Manny con alegría y cariño, «sabiendo lo buen artista que es y lo mucho que representa para el merengue en República Dominicana».

Espalda con espalda con el maestro
El video, dirigido por Jean Guerra, hijo de Juan Luis, con fotografía de Frankie Báez, tiene un guiño que los fans de Michael Jackson van a identificar rápido. «Desde que escuché la canción yo tenía pensado hacerle un homenaje a varios videos de Michael Jackson. The Way You Make Me Feel y Smooth Criminal. Tiene una combinación de ambos que uno puede notar después si los ve».
Hay una escena en particular que Manny pidió: los dos artistas espalda con espalda, cada uno mirando hacia un lado. «Le dije a su hijo: ‘Yo quiero empezarlo así’, porque sentía que tenía power, igual que la música. Y estando con él espalda con espalda pensaba: ‘Qué locura. Estoy recostado ahora mismo de Juan Luis'».
Lo que más lo marcó del rodaje, sin embargo, fue la actitud del maestro. «Ver lo buena gente que es, lo feliz que estaba grabando el video, me llenó de mucha motivación. Sentía que no estaba ahí simplemente por estar, sino porque de verdad le gustaba el tema, le gustaba el proyecto y entendía que podía ser un gran éxito».
La protagonista femenina es la comunicadora Francisca, y la elección tiene lógica narrativa. «Al final la canción habla de que no hay nada imposible bajo el cielo y ella es un vivo ejemplo de eso. Una muchacha que salió de Azua, de un pueblo de República Dominicana, y está triunfando de una manera enorme aquí, en una de las cadenas más prestigiosas». La idea se la consultó primero a su esposa, que la aprobó al instante. «Tiene los mismos valores míos y de Juan Luis. Estamos en esa misma sintonía».
Manny se sentó junto al editor durante el corte final, revisando plano por plano. Cuando le pregunto si esa obsesión por el detalle es parte de su método, responde con una filosofía que explica bastante de su carrera: «Uno tiene que delegar, pero creo que si el artista se involucra en cada momento, desde la edición de la canción, la letra, el arreglo, el arte de la foto y el video, al final el público va a percibir algo más sincero tuyo. Va a decir: ‘Wow, eso se parece a él'».
La lección de Johnny Ventura
Quien ha coincidido con Manny Cruz en una alfombra sabe que es de los pocos artistas que saluda a todo el mundo, que sonríe sin que se lo pidan. Su música, y esta canción en particular, suena a esa persona. ¿Es importante que ambas cosas coincidan?
«Tu discurso tienes que ser tú. Tienes que ser coherente con tu discurso. No puedes ser de una manera cuando te bajas del escenario y después ser otra en el escenario. Para mí eso no va de la mano».
Lo aprendió de una leyenda. «¿Y sabes quién me dejó esa enseñanza? Don Johnny Ventura. Yo iba a veces a su casa y duraba horas en el balcón, en la terraza, absorbiendo y nutriéndome». Es un hábito que mantiene con cualquier grande que se le cruza: preguntar, escuchar, aprender. «Sé la responsabilidad que tengo de aportar un granito de arena a la historia de una música que es de nuestro país y que ya es del mundo, pero que es autóctona de República Dominicana».
Un género que no se sienta
Manny se define como defensor del merengue, y celebra que el género haya salido de sus fronteras habituales. Enumera a Shakira, Maluma, Bad Bunny, Rosalía, Sebastián Yatra, Manuel Turizo. «Cada vez que sacan un merengue me llena mucho de orgullo. Eso demuestra que el merengue nunca va a dejar de ser bailado».
Aunque su preferencia está clara: «Yo me inclino más por el merengue tradicional, ese jaleo de saxofones, esa sabrosura más criolla. Y quería que este tema tuviera eso».
Hablamos de esa paradoja tan dominicana de bailar canciones de despecho. Manny la resume cantando: «‘Me voy a morir porque me dejaste…’ Es alegre todo el tiempo. Puede estar hablando de una letra muy melancólica, pero al final te hace mover».
Y sobre «Nieve en Verano» no tiene falsa modestia. «Siento que este tema ya es un éxito. Huele a éxito. Como decía Nacho: ‘Reconoce un hit cuando lo oyes’. Humildemente te puedo decir que esta canción para mí ya es un hit por lo que significa. Pero también sé que va a llegar a muchos corazones».
Lo que viene: un álbum para su padre
«Nieve en Verano» es el primer sencillo de su sexto disco de estudio, y Manny lo describe como el más personal que ha hecho. «Lo estoy trabajando con pinzas porque es muy importante para mí. Quise hacerle un homenaje a mis raíces cubanas. No solamente va a tener merengue. Habrá otros géneros musicales y otras colaboraciones importantes que, al igual que Juan Luis, ya vendrán en su momento. Es tropical, pero es Caribe».
Detrás del concepto hay una fecha. «Quise rendirle homenaje a lo que mi papá me dejó. Hace nueve años que partió de este mundo y siento que es el momento de inyectarle ese sabor cubano a un álbum».
¿Y después de abrir con Juan Luis Guerra, quién sigue? Se ríe. «Es difícil, es difícil. Pero a la gente le van a encantar los próximos sencillos. Estoy muy seguro de eso».
Más que un premio
Después de seis nominaciones al Latin Grammy, le pregunto qué lo sigue moviendo. «A todos los artistas nos gustan los premios. Pero sinceramente te digo que yo soy un amante empedernido del merengue y de la dominicanidad».
Cuenta que vivió diez años en Estados Unidos y que en high school llevaba la bandera dominicana en la mochila, pintaba banderas en cartulina para pegarlas en las aulas, la tenía en el carro y en el llavero. «Yo salí de mi país con mis padres en busca de un mejor futuro. Cuando uno sale del país de donde es, siempre añora regresar. Yo tuve la dicha de hacerlo y de que esa decisión fuera fructífera. No me arrepiento».
Su ambición, dice, no es una estatuilla. «Quiero seguir llevando el legado de Juan Luis, de don Johnny, de Joseíto Mateo, de Wilfrido, de Sergio. Son tantos grandes que han llevado nuestra música». Y menciona a la nueva camada: Gabriel Pagán, Techy Fatule, Andy Ventura. «Ojalá se forme un movimiento todavía más grande, como en los 90 y los 2000. Porque creo que el merengue es ADN de todos en Latinoamérica».
Al final de la conversación, después de lo que él mismo llama «cuchumil entrevistas», admite que todavía no termina de creerlo. «Todavía es surreal. Porque lo que significa Juan Luis para la música latina es demasiado grande. Y ver su humildad… Que haya dicho que sí, yo voy a estar eternamente agradecido».
Diez años de carrera, una canción que esperó otros tantos por su momento, y un merengue que hoy demuestra que a veces sí nieva en verano.



