Spielberg ya es EGOT: el Grammy 2026 que termina de cerrar una carrera irrepetible

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Steven Spielber | Crédito: Loredana Sangiuliano / Shutterstock
Steven Spielber | Crédito: Loredana Sangiuliano / Shutterstock

Steven Spielberg acaba de entrar oficialmente al club EGOT tras ganar un Grammy en 2026, y aunque suene a titular histórico —porque lo es—, lo que realmente importa es cómo llegó ahí y qué dice esto del momento que vive la industria.

Spielberg no necesitaba otro premio para validar su legado. Eso está claro desde hace décadas. Pero este reconocimiento termina de ordenar su carrera en el lenguaje simbólico de Hollywood, ese que no siempre es justo, pero sí revelador. Emmy, Grammy, Oscar y Tony. Los cuatro. El círculo completo.

¿Por qué este Grammy importa tanto?

El Grammy que completa el EGOT llega por “Music by John Williams”, ganador en la categoría Best Music Film en los Grammys 2026. Spielberg figura entre los productores del proyecto, un documental que revisita la obra de John Williams, el compositor que, para bien o para siempre, le puso sonido a nuestra memoria cinematográfica.

No es un detalle menor. Spielberg no gana el Grammy por incursionar en música de forma oportunista ni por un experimento aislado. Lo gana por contar, desde el cine, una historia sobre la música, y por hacerlo junto al colaborador más constante y emocional de su filmografía.

Durante más de 50 años, la relación Spielberg–Williams ha definido cómo se siente una película antes incluso de que entendamos lo que está pasando en pantalla. E.T., Jurassic Park, Schindler’s List, Indiana Jones, Jaws. No es nostalgia: es lenguaje audiovisual.

Que el Grammy llegue por ahí tiene sentido. Mucho.

EGOT, explicado sin mito

Ser EGOT no significa “ganar muchos premios”. Significa haber sido reconocido al máximo nivel en televisión, música, cine y teatro. Es una distinción rara, casi incómoda de lo exclusiva que es. En esa lista conviven nombres como Audrey Hepburn, Rita Moreno, Whoopi Goldberg, Elton John y pocos más.

No es un ranking. Es un mapa de trayectorias que lograron cruzar formatos sin perder peso creativo. Por eso la entrada de Spielberg no se siente decorativa. Reconfigura el club.

Hasta ahora, no había en ese grupo un cineasta que representara con tanta claridad el cine industrial, autoral y emocional al mismo tiempo. Spielberg es blockbuster, pero también es intimidad. Es espectáculo, pero también es memoria histórica.

Lo que ya tenía… y lo que faltaba

Spielberg ya tenía Oscars de sobra, reconocimiento televisivo y presencia en Broadway como productor. El Grammy era la pieza que faltaba, y curiosamente, la que menos se le asociaba en el imaginario popular.

Pero ahí está el punto: Spielberg siempre ha trabajado con lógica musical, aunque no componga. Su cine respira en silencios, en crescendos, en pausas largas. Filma como quien entiende el ritmo antes que el plano.

Que el Grammy llegue ahora no es una sorpresa tardía. Es una consecuencia.

¿Por qué esto resuena en la temporada de premios 2026?

Porque no pasa en el vacío. Los Grammys 2026 han sido leídos como una ceremonia que empieza a mirar más allá del hit y del algoritmo. Premiar un music film, y hacerlo con esta carga simbólica, habla de una industria que vuelve a valorar el proceso, la colaboración y el legado.

También manda un mensaje claro: la música no solo vive en canciones. Vive en cómo una historia se construye emocionalmente.

El club que lo acompaña

Entrar al EGOT no es entrar a una alfombra roja eterna. Es compartir espacio con artistas que entendieron el entretenimiento como algo transversal. Gente que cruzó formatos sin diluirse.

Spielberg ahora está ahí. No como invitado tardío, sino como una figura que expande lo que ese club significa.

No es que Spielberg necesitara el EGOT. Es que el EGOT ahora se entiende distinto con Spielberg dentro.