Hay discos que te encuentran en un momento específico, sin que los estés buscando.
Yo Canto 2, el nuevo proyecto de Laura Pausini, es uno de esos. No es un álbum que uno pone “a ver qué tal”. Es de esos que empiezan a sonar y, sin darte cuenta, te quedas ahí. Como cuando una canción te agarra con la guardia baja y te lleva a un lugar que no tenías en mente visitar ese día.
Y eso tiene mérito.
Porque en teoría esto es un disco de covers. Una continuación de Yo Canto, aquel proyecto donde Laura revisitaba canciones que marcaron su formación. Pero aquí la sensación es distinta desde el inicio. No suena a ejercicio. No suena a homenaje por compromiso. Suena a algo mucho más cercano.
Suena a casa.
A cualquier casa de habla hispana, en realidad. A esas donde la música siempre estaba ahí, sin hacer ruido, pero formando parte de todo. Donde había canciones que no sabías quién cantaba exactamente, pero igual te las sabías. Donde sonaban mientras alguien cocinaba, mientras alguien manejaba, mientras la vida pasaba.
Y eso es lo que recoge este disco.
No solo canciones, sino recuerdos.
Lo interesante es cómo Laura entra en ese terreno. No llega a reinterpretar desde el ego ni desde la necesidad de hacerlas suyas a la fuerza. No hay ese impulso de demostrar nada. Más bien lo contrario: hay una intención muy clara de respetar lo que esas canciones ya significan.
Y eso se siente en la forma en la que canta.
Hay una suavidad que atraviesa todo el disco, pero no es fragilidad. Es decisión. Es entender que estas canciones no necesitan que alguien las “levante”, sino que alguien las entienda.
Y Laura las entiende.
No se impone sobre ellas. Las acompaña. Les deja espacio. Respira con ellas.
Y en ese gesto, las vuelve a traer al presente sin romperlas.
Eso, para mí, es lo que hace que el disco funcione tan bien.
Porque no intenta reinventar lo que ya es parte de la memoria colectiva. Intenta reconectar con eso.
Y lo logra.
Hay temas que uno reconoce de inmediato, que forman parte de ese repertorio que ha pasado por generaciones. Y sin embargo, aquí suenan distintos. No porque cambien radicalmente, sino porque ahora están filtrados por una voz que no está intentando competir con el pasado, sino dialogar con él.
Los arreglos acompañan esa idea. Todo está cuidado, medido, sin excesos. No hay necesidad de modernizar por obligación ni de quedarse en lo clásico por nostalgia. Es un punto medio muy elegante, donde lo importante sigue siendo la emoción.
Y ahí es donde el disco termina de agarrarte.
Porque más allá de lo musical, lo que queda es lo que te hace sentir.
Hay canciones que te sorprenden. Que te llevan a un recuerdo específico sin que las estuvieras esperando. A una etapa, a una persona, a un momento. Y eso no pasa por casualidad.
Pasa porque la interpretación está viva.
Laura Pausini siempre ha tenido esa cualidad —esa cercanía— que no se puede fingir. Y aquí se siente más que nunca. No canta desde lejos. Canta como alguien que también ha vivido lo que está cantando.
Eso hace que todo se sienta más real.
Más cercano.
Más nuestro.
También hay algo bonito en cómo este disco conecta generaciones. No es solo para quien creció con esas canciones, ni solo para quien sigue la carrera de Laura desde hace años. Es un puente. Un espacio donde distintas edades, distintas historias, pueden coincidir.
Porque al final, todos tenemos canciones que nos formaron sin darnos cuenta.
Y Yo Canto 2 se mete justo ahí.
En ese lugar.
En ese recuerdo.
En esa emoción.
En un momento donde la música muchas veces se consume rápido, donde todo parece diseñado para durar lo que dura un scroll, este disco hace lo contrario. Te pide tiempo. Te pide atención. Te pide que te quedes.
Y cuando lo haces, funciona.
No necesita ser grandilocuente. No necesita llamar la atención a gritos.
Le basta con ser honesto.
Yo Canto 2 ya está disponible en todas las plataformas digitales.
Y vale la pena escucharlo como se escuchaban antes los discos. Sin distracciones, sin prisa, dejando que cada canción haga su trabajo.
Porque aquí no hay solo versiones.
Hay historia.
Hay memoria.
Y hay una voz que, otra vez, se siente como volver a casa.


![Gilberto Santa Rosa y el arte de cantar de cerca: “Íntimo” es conversación, memoria y legado [ENTREVISTA] Gilberto Santa Rosa en "ÍNTIMO"| foto: Simón Martínez](https://www.popticular.com/wp-content/uploads/2026/02/0f935d72-f316-519d-5a02-5a286d765462-218x150.jpg)
![El silencio, la oscuridad y el cierre definitivo: así se despide The Strangers: Chapter 3 [ENTREVISTA] The Strangers: Chapter 3 | Foto cortesía](https://www.popticular.com/wp-content/uploads/2026/02/fiL5UV3BLgj9wBrhEsB4KS-218x150.jpg)
![Juanpa Zurita al límite: miedo, proceso y aprendizaje en On The Edge With Juanpa [ENTREVISTA] Juanpa Zurita presenta On The Edge With Juanpa | Foto cortesía Red Bull Media House](https://www.popticular.com/wp-content/uploads/2026/01/SI202601120092-218x150.jpg)
















