Golden Globes 2026: el triunfo de Adolescence, One Battle After Another y las sorpresas que cambiaron la conversación

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Adolescence | Foto cortesía Netflix
Adolescence | Foto cortesía Netflix

Si uno quería una señal clara de por dónde se va a mover la temporada de premios este año, los Golden Globes 2026 la dejaron escrita en letras grandes. No fue una noche de “un ganador y ya”, sino una noche de tendencias: las historias incómodas que no sueltan la garganta, el cine de autor que también sabe jugar a lo grande, y una cultura pop que ya no pide permiso para sentarse en la mesa “seria”.

El mapa quedó así: Adolescence sigue en modo imparable, One Battle After Another convirtió su ambición en trofeos, y entre medio aparecieron dos giros que hacen ruido (del bueno): Timothée Chalamet llevándose un premio que muchos daban por otra ruta, y KPop Demon Hunters confirmando que la animación, cuando se lo propone, puede competir sin complejos.

Adolescence no gana por moda: gana por precisión

Hay series que ganan porque “tocan un tema”. Y hay series que ganan porque saben contar ese tema con un pulso que no tiembla. Adolescence está en ese segundo grupo. En estos Globes, el título volvió a aparecer en lo más alto y no como una anécdota: se llevó Mejor miniserie o película para TV, y además sumó premios actorales clave, incluyendo a Stephen Graham (Mejor actor en miniserie/película para TV) y reconocimientos de reparto como Erin Doherty (Mejor actriz de reparto en TV) y Owen Cooper (Mejor actor de reparto en TV).

¿Lo interesante? Que el fenómeno de Adolescence ya no se siente como “la serie del momento”. Se siente como una obra que la industria decidió tomarse en serio porque su escritura no subestima al público y porque su tono no se vende como “impacto”; lo sostiene con detalles, con silencios bien puestos, con personajes que no se comportan como piezas de ajedrez sino como gente.

Y ahí está la clave de por qué sigue ganando: no se apoya en el shock, se apoya en el desgaste humano, en lo que se rompe adentro cuando afuera todo se hace rutina. En televisión, eso es oro puro cuando está bien hecho. Y aquí, lo está.

One Battle After Another: la noche la ganó una película que no juega chiquito

En cine, el titular es simple: One Battle After Another salió de los Globes con cuatro premios, incluyendo Mejor película (musical o comedia), Mejor director y Mejor guion (entre otros reconocimientos).

Y lo que me gusta de este triunfo es el mensaje que manda: la industria, por lo menos en esta etapa del calendario, está premiando películas que se atreven a tener voz. Películas con identidad, con riesgo, con una puesta en escena que no se conforma con “resolver”.

Cuando una cinta gana dirección y guion el mismo día, no es un aplauso genérico: es una manera de decir “aquí hay lenguaje”. Eso suele pesar muchísimo de cara a lo que viene, porque muchos votantes terminan usando premios como estos para ordenar el resto del año: qué se mantiene, qué crece, qué se cae.

Timothée Chalamet: el premio que reacomoda apuestas

En medio de los discursos y los bloques de televisión, se coló uno de esos momentos que cambian el tono de la conversación: Timothée Chalamet ganó Mejor actor (musical o comedia) por Marty Supreme.

¿Por qué se sintió “sorpresa”? Porque Chalamet ya no está en esa etapa donde cualquier premio se lee como “promesa”. Aquí el premio cae como validación de oficio: el tipo está construyendo una carrera donde puede moverse entre prestigio y fenómeno pop sin que se le vea la costura.

Y cuando un actor gana en esta fase del año, no solo se lleva una estatuilla: se lleva momentum. Ese empujón psicológico que después se convierte en narrativa (“viene fuerte”, “está en racha”, “hay que tomarlo en serio”). La temporada de premios también es eso: historia alrededor de la historia.

KPop Demon Hunters: animación por la puerta grande (y con música)

Y aquí viene lo más sabroso de la noche, porque rompe un patrón: *KPop Demon Hunters* no apareció como “curiosidad”, sino como una fuerza real. La película ganó Mejor película animada y además se llevó Mejor canción original por “Golden”.

Esto importa por dos razones:

  1. La animación vuelve a demostrar que no es un género menor ni un “premio aparte”. Cuando una peli animada se mete también por canción original, entra en conversación cultural más amplia: música, fandom, performance, repetición en redes, impacto real.

  2. El componente K-pop no es un adorno: es parte del motor. Que algo así gane en una gala grande manda un mensaje directo sobre cómo se está moviendo el gusto global. Ya no es “esto pega en internet”. Es “esto se premia en la industria”.

Lo que implica para la temporada de premios: menos fórmula, más pulso cultural

Si uno junta estas piezas, el retrato es claro:

  • La TV premia proyectos que no le tienen miedo a lo incómodo (Adolescence), y que lo cuentan con artesanía, no con gritos.

  • El cine premia ambición con control (One Battle After Another).

  • El star power sigue siendo determinante, pero ya no funciona solo por nombre: funciona cuando viene respaldado por un trabajo que aguanta el close-up (Chalamet).

  • Y la cultura pop global está entrando a la conversación de premios con la frente en alto (KPop Demon Hunters).

¿Y la diversidad? Se nota más presencia de voces y formatos, sí. Pero la diversidad real no se mide solo por un grupo ocupando un espacio; se mide por quiénes cuentan historias, desde dónde, con qué presupuestos, con qué libertad y con qué recepción. Este año, al menos en los Globes, se sintió un paso hacia una industria menos predecible: no perfecta, pero sí más abierta a lo que la gente está consumiendo y conversando de verdad.

Al final, eso es lo que uno quiere de una gala: que no solo reparta premios, sino que te deje una lectura del momento. Y los Golden Globes 2026 la dejaron clarita: Adolescence no afloja, One Battle After Another se montó en la cima, y el resto del año va a girar alrededor de esa energía… con uno que otro demonio pop cantando “Golden” de fondo.