Rosalía abandona el ruido y escribe en calma: así imagina su próximo álbum

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Cuando Rosalía elige desaparecer del radar público, lo hace de verdad. Hoy, la artista catalaza aparece en la portada estadounidense de ELLE con una confesión elocuente: su próxima obra nace desde un lugar de silencio, autenticidad y con influencias que arman un rompecabezas profundamente personal.

Desde hace meses, Rosalía eligió Mount Washington, un tranquilo barrio bohemio en Los Ángeles, como su refugio creativo. Allí, en este espacio íntimo y arbolado —un enclave que evoca la historia artística de lugares como Laurel Canyon— la cantante se instaló en un estudio privado y vivió en un apartamento hasta escribir buena parte de sus nuevas canciones, muchas veces sin siquiera salir de la cama.

Fue en ese silencio cuidadosamente elegido que se sumergió en obras de cine de Martin Scorsese, Joachim Trier y en la novela I Love Dick de Chris Kraus —una mezcla decidida entre cine, literatura y experiencia estética— para alimentar su energía creativa. Reconoce que el motor artístico no puede nacer de ambiciones superficiales: “Motivos como el dinero, el placer, el poder… no los siento fértiles. De ahí no saldrá nada que realmente me interese” —afirmó con honestidad en la entrevista.

Este retiro es un ejercicio de pulsar pausa frente al ritmo corrosivo de la industria musical. A sus casi 33 años, Rosalía habla de desgaste, velocidad y deseo de pureza creativa. Su formato Motomami marcó una ruptura sonora; ahora, este siguiente capítulo parece gestarse desde un estado de calma profundo y reflexivo, apuntando a una voz aún más sincera.

No hay fecha de lanzamiento anunciada, pero sí hay intención: componer desde lo esencial, tocar lo humano, catalizar emociones. Y en estos tiempos donde la creación parece acelerada y superficial, su método lento e inspirado es noticia —una invitación a ver la música como proceso íntimo y cultural.