El sábado 31 de octubre, mientras medio Miami terminaba de armar su disfraz de Halloween, una treintena de equipos se inscribió para lanzarse desde una plataforma de 30 pies de altura en Bayfront Park. La idea era correr, saltar y mantenerse en el aire el mayor tiempo posible antes de caer en la bahía de Biscayne. La mayoría duró apenas unos segundos.

El Red Bull Flugtag, que en alemán significa algo así como «día de vuelo», no premia solo la distancia. También cuentan la creatividad de la nave y el show que cada equipo monta antes del salto. Por eso en la rampa hubo de todo, desde estudiantes de ingeniería con simuladores de vuelo, un sándwich cubano gigante, un equipo disfrazado de Pitbull y un planeador construido con ayuda de una de las estrellas del fútbol americano universitario de Miami.

DE INGLATERRA A BISCAYNE

La idea es más vieja que la marca. En 1971, en el pueblo costero de Selsey, en Inglaterra, nació el Birdman Rally, una competencia en la que la gente se lanzaba al mar desde un muelle con alas hechas en casa. Red Bull tomó el formato y organizó su primer Flugtag en 1992 en Viena. Desde entonces el evento se ha celebrado en más de 35 ciudades del mundo.

Las reglas son pocas y muy claras. Las naves no pueden tener motor, así que solo se mueven con la fuerza de los brazos, la gravedad y la imaginación. Cada equipo tiene hasta cinco personas, y una de ellas vuela. Un panel de jueces califica tres cosas: la distancia, la creatividad y el show.

Miami ya conocía esta locura. En 2004, el equipo The Resurrector ganó con un vuelo de 33 pies, y en 2010 Team Formula Flug llegó a 53 pies. Hubo otras ediciones después, y este año el evento volvió tras más de una década de ausencia.

Para poner las cifras en contexto, el récord mundial lo tiene un equipo llamado The Chicken Whisperers, que en 2013 voló 258 pies, unos 78 metros, en Long Beach, California, frente a 110,000 personas.

UN SÁNDWICH, UN PLANEADOR Y UN PITBULL

La entrada fue gratis y los lugares para ver los vuelos se ocupaban por orden de llegada. Las puertas abrieron a las 10 de la mañana, la ceremonia empezó a las 11 y la competencia siguió hasta las 4 de la tarde. El presentador fue Mr. Red, personalidad local, que antes del evento advirtió a 7News que algunas naves vuelan lejos, pero que «la mayoría se cae».

La nave más comentada antes del sábado fue The Cuban Flyer, un sándwich cubano gigante con jamón, cerdo asado, queso suizo, pepinillos y mostaza. Lo armaron Eduardo «Eddy» Moya y Kiko Suárez, del podcast A Day in Miami, junto a Daniel Figueredo, cofundador del restaurante Sanguich e ingeniero de formación, y dos amigos, el consultor Juan Pablo Gane y el contador Jorge Dueñas. Durante semanas publicaron videos cada viernes con el proceso de construcción y sus tropiezos. Su meta declarada era romper el récord mundial. Figueredo, que fue el piloto, prometió a 7News que su nave podría ser «el primer sándwich volador del mundo» y bromeó con que iba a «rezar en la bajada». Para el show, el equipo se vistió con guayaberas, sombreros Panamá y tabacos falsos.

La Universidad de Miami llevó el Malachi Glider, un planeador de 14 pies construido por Planes and Canes, un equipo de 35 estudiantes de la Facultad de Ingeniería. El nombre viene de Malachi Toney, receptor de los Hurricanes, que visitó el laboratorio y ayudó a armarlo. «Hemos usado herramientas muy básicas, y eso es parte de la gracia del Flugtag», dijo en un reportaje de 7News. Una semana antes, Toney había impuesto un récord de la universidad con 16 recepciones en la victoria 52-23 sobre Pittsburgh.

La Universidad Internacional de Florida (FIU) fue la única universidad inscrita como competidora. Su equipo, del club IEEE, pasó unos dos meses construyendo un planeador de madera contrachapada y lona, y eligió el diseño con simulaciones digitales. «En un momento tuve una estructura de 12 pies en mi cuarto», contó Felix Fraile, estudiante de ingeniería eléctrica que empezó el proyecto en su casa. Para el show, se disfrazaron de Pitbull, con calvas postizas y trajes falsos, y bailaron una canción de Mr. Worldwide.

GANÓ KID SUPER, CON 39 PIES

El trofeo se lo llevó el equipo Kid Super. Según 7News, su nave voló 39 pies, unos 12 metros, y sumó puntos extra por creatividad. La combinación importa, porque en el Flugtag la distancia sola no garantiza la victoria. Un equipo puede caer casi en vertical y aun así ganar si su nave y su presentación convencen a los jueces.

Los 39 pies de Kid Super quedan lejos del récord mundial, pero superan los 33 pies con los que ganó The Resurrector en la edición de Miami de 2004. También le dieron la razón al presentador, porque la mayoría de los vuelos fueron cortos y casi todos terminaron enseguida en el agua.

El planeador de los Hurricanes abrió la jornada como nave de exhibición y, según 7News, también terminó con su chapuzón.

Entre los competidores también estuvo Yellow Brick Flyers, con un nombre que recuerda a El mago de Oz. «Nos encanta construir, pensar ideas y después hacerlas con nuestras manos», dijo Jentry Miskin, uno de sus integrantes, a 7News. Y describió el salto sin rodeos, como tirarse «de un precipicio de 30 pies después de correr lo más rápido posible».

Hasta el cierre de esta nota, Red Bull no había publicado la tabla completa de posiciones ni las distancias del resto de los equipos, incluido el sándwich cubano.

LOS DETALLES QUE NO SE VEN DESDE LA ORILLA

Según las reglas generales del Flugtag, las naves tienen que ser imposibles de hundir. Después del impacto deben quedarse a flote, y también deben construirse con materiales amigables con el ambiente y sin piezas sueltas que puedan quedar en la bahía.

La publicidad está casi prohibida. Las reglas generales del Flugtag permiten como máximo un pie cuadrado de logos por nave. En el caso de Sanguich, la forma del sándwich ya hacía buena parte de la publicidad.

El peso también está limitado. Según FIU, en Miami la nave no podía pasar de 400 libras con el piloto incluido. Por eso su equipo eligió como piloto al integrante más liviano, usó estructuras triangulares para ganar resistencia y recortó peso donde pudo.

El presupuesto no tiene que ser grande. FIU usó madera contrachapada y lona, y el equipo de la Universidad de Miami trabajó, según Toney, con herramientas «muy básicas». El récord mundial, de hecho, lo tiene un grupo que se hacía llamar The Chicken Whisperers.

La fecha también jugó a favor. Al caer en Halloween, los disfraces, que ya cuentan en la calificación por show, tuvieron un motivo extra para ser exagerados.

¿VOLVERÁ?

Red Bull no ha confirmado si el Flugtag volverá a Miami el próximo año. Si lo hace, los equipos ya saben a qué apuntar. Para ganar hay que superar los 39 pies de Kid Super, y para entrar en la historia hay que volar más de 258.

Mientras tanto, este Halloween dejó un trofeo para Kid Super, un planeador de los Hurricanes en la bahía y la prueba de que en Miami hasta un sándwich cubano puede intentar volar.