«Don’t fuck with my Freedom»🎶. Esta es más que una frase de la nueva canción de Miley Cyrus, ‘Mother’s Daughter’, es la esencia de su opinión ante la controversia generada en redes sociales y medios de comunicación que «debaten» si la cantante de 26 años «buscó» ser forzada y besada sin su consentimiento por un fanático en la ciudad de Barcelona, España, el pasado fin de semana, cuando asistía al ‘Primavera Sound Festival 2019‘ acompañada por su esposo Liam Hemsworth. 

Sí, estamos en el siglo XXI, en la era de los movimientos #MeToo y ‘Time’s Up, que promueven los derechos de las mujeres y luchan contra la discriminación de género y la violencia sexual, y aún así, Miley tiene que defenderse de las acusaciones que muchos «seguidores» hacen en su contra, justificando la acción de un hombre que decidió halar su cabello y forcejear con ella para darle un beso en la mejilla, just because. Según algunas opiniones del público -incluyendo, preocupantemente, las de algunas mujeres- Cyrus se lo buscó por vestir de una forma en particular o por querer ser «sexy».

Pero la intérprete de ‘Wrecking Ball’ decidió romper también con ciertos estigmas y compartió varias publicaciones en sus redes sociales con un contundente mensaje que refleja lo que debería ser el sentir de una sociedad «evolucionada» que se jacta de apoyar al empoderamiento femenino y la igualdad de géneros:

«Ella puede estar usando lo que quiera. Ella puede ser virgen. Ella puede estar durmiendo con 5 personas diferentes. Ella puede estar con su esposo. Ella puede estar con su novia. Ella puede estar desnuda. Ella NO PUEDE ser agarrada sin su consentimiento. #Don’tFuckWithMyFreedom #StillDontAskingForIt».

Ninguna persona merece recibir este tipo de trato, sin importar de quién venga.