La estrella de una de las series más exitosas de todos los tiempos, Game of Thrones, Emilia Clarke, de 32 años, publicó en un reciente ensayo al periódico The New Yorker, como estuvo “a punto de morir”, a causa de dos aneurismas cerebrales severas.

La actriz, consagrada por su rol de Daenerys Targaryen en la serie de HBO, fue sometida a dos operaciones entre los años 2011 y 2013, y se mantuvo convencida de que no iba a sobrevivir.

Todo comenzó con un fuerte dolor de cabeza mientras hacia ejercicios, por lo que los médicos descubrieron que había sufrido un accidente cerebro-vascular potencialmente mortal. Su primera operación la dejó con un fuerte ataque de afasia, condición que impide hablar correctamente y con coherencia.

“Quería morirme, le pedí a mis médicos que me dejaran morir.” Sin embargo, Clarke se recuperó para filmar la segunda temporada de la serie, pero los malestares no cesaron allí. “Me mareaba todo el tiempo, y me sentía muy débil, a ratos no podía ni respirar.”

Luego, en el 2013, mientras trabajaba en una obra de teatro en Nueva York, vino la segunda operación para remover otra aneurisma. Esta vez mucho más complicada pues tuvieron que abrir el cráneo.

“Me parecía estar superando situaciones mucho más difíciles que la propia Daenerys en mi vida real.” Dijo la actriz que aseguró sentirse hoy en su “100 por ciento.”

Gracias a su experiencia, Clarke lidera hoy una fundación que brinda apoyo a las personas con enfermedades neurológicas.

De eso se trata, tomar las experiencias difíciles para ayudar a otros. ¡Bravo!