Nunca imaginamos que los altos registros vocales de Christina Aguilera serían herramientas para enloquecer a los terroristas. En un artículo de la revista The New Yorker titulado El Sonido del Odio se habla de la música como herramienta de tortura y como, la CIA, utiliza a Aguilera, así como rap y rock pesado, como instrumentos de destrucción.

Según el The New Yorker, el sonido es utilizado como herramienta de tortura porque ”uno puede cerrar los ojos para no ver algo, pero no puede cerrar los oídos”. Aguilera parecía haber sido escogida porque se pensaba que esta cantante podía ofender a los detenidos islámicos, pero también se les ponía heavy metal y rap, con mensajes de intimidación y destrucción. ”Las personas reaccionan con una repulsión particular a la música que no es de su gusto”

 

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